
HIDALGO – El lunes 2 de marzo, en las cascadas de la colonia Xochitlán de las Flores, en Tula de Allende, Hidalgo, se reporta el descubrimiento de un cuerpo del género masculino, sin vida, en estado de descomposición, y sin cabeza.
Las autoridades de seguridad estiman que el cadáver decapitado podría coincidir con alguna de las dos cabezas humanas descubiertas en la semana del 15 al 21 de febrero; crímenes que, afirmó el gobernador Julio Menchaca Salazar, serían ligados a la pelea por el territorio entre las organizaciones criminales que se dedican al narcomenudeo y al robo de combustibles a través de las tomas clandestinas a los ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex).
Al arribar al lugar, elementos de la policía adscritos al Mando Coordinado de la Secretaría de Seguridad Pública estatal visualizaron el cuerpo de una persona de género masculino que vestía playera de color blanco, pantalón azul y tenis negros. Asimismo, constataron que no tenía cabeza y, hasta el momento, se encontraría ese cuerpo en calidad de desconocido,
El sábado 21, justo en la colonia Xochitlán de las Flores, pero en una hielera abandonada, se localizó la segunda cabeza humana de aquella semana; sobre el recipiente había un mensaje escrito en una cartulina blanca: “1×1”.
Ese mismo sábado, después de que pobladores de Cerro Azul, Alfajayucan, vieran restos humanos en el canal de agua que transita por su localidad, y alertaran al número de emergencia, la policía municipal descubre un torso.
A pesar que se buscó más piezas en el afluente, no las localizaron. Una hipótesis inicial se debe a una posible relación con las víctimas de Tula, cuyos fragmentos pudieron ser tirados en un canal de ese lugar y desplazados por la corriente de agua hasta Alfajayucan.
Tres días antes, dentro de una bolsa negra de la que escurría líquido hemático, y en una cubeta, fue descubierta una primera cabeza humana en Tula, en la calle Hermenegildo Galeana del Barrio Alto.
Junto al resto humano de igual forma había un mensaje amenazante, aparentemente contra el grupo del Bárcenas o Los Bárcenas, otra de las células del huachicol local.
El 23 de febrero, consultado sobre esas dos manifestaciones de violencia extrema por parte del crimen organizado –los decapitados–, gobernador Menchaca reconoció que, a la guerra entre dos facciones del cártel de Los H por el control territorial de aquella región, también se habían sumado otros grupos en disputa.
“Hay la participación de, digamos, distintos grupos organizados, entre ellos mismos y con otros. No es tampoco conveniente, porque es una cuestión de seguridad nacional, estar siendo muy precisos en la información”, expuso el mandatario en entrevista posterior a la supervisión de obras en Pachuca, al tiempo de pedir a los medios no generar psicosis.
“Sí tener precaución, sí tener cuidado, sí tener la seguridad de que se está trabajando, pero que México, su estructura gubernamental y su sociedad es mucho más que el crimen”, añadió.
Con respecto sobre si su gobierno ve algún riesgo mayor debido a que más agrupaciones delictivas se hayan sumado a la disputa que ya existía entre estas dos principales células del otrora cártel único de El H, Los H o Los Solas, el mandatario responde que “son los que en el transcurso del tiempo se han establecido aquí; ellos mismos se han encargado de estarse peleando el territorio”.
















