
CIUDAD DE MÉXICO- La diputada local por Sinaloa, Paola Gárate, vive con temor de ser asesinada de la misma forma que el exalcalde de Uruapan, Carlos Manzo, luego de que el pasado miércoles una corona fúnebre fuera colocada en la puerta de su domicilio.
En entrevista con Proceso, la legisladora tricolor desmintió las declaraciones de la gobernadora interina, Yeraldine Bonilla, quien aseguró que ya contaba con protección federal y estatal. Gárate reveló que solo recibió una llamada del titular de la Guardia Nacional en Sinaloa, quien le ofreció seguridad únicamente durante “traslados oficiales” o cuando ella “presienta peligro”.
“Esa fue la llamada que yo recibí… ¿Cómo yo tengo que presentir el peligro? Es una burla”, expresó la diputada.
Gárate recordó el caso de Carlos Manzo, exalcalde de Uruapan asesinado en noviembre pasado, quien también había solicitado protección al Gobierno Federal sin recibirla. “No quiero ser otro Carlos Manzo que esté clamando al aire seguridad, y nunca se la brindaron, hasta que consuman lo que están amenazando”, advirtió.
La legisladora detalló que tras el hallazgo de la corona fúnebre decidió no dormir en su casa por miedo. “Tuve que salir como delincuente de mi casa, tomar la primera ropa que pude agarrar e irme a otro lugar”, relató.

Aunque interpuso una denuncia ante la Fiscalía local y durante dos días hubo una patrulla de la Guardia Nacional frente a su domicilio, Gárate insistió en que no existe una medida de protección formal. “Estoy como todos los sinaloenses, a la ‘buena de Dios’”, lamentó.
La diputada señaló que no tiene conflictos personales ni deudas, y que su único “pecado” ha sido exigir justicia y señalar a políticos vinculados con el crimen organizado. Ante la falta de respuesta del gobierno, aseguró que junto a su equipo están construyendo “una ruta de acción y de cuidados entre nosotros, porque el gobierno no nos cuida, al contrario, nos expone”.














