
ARIVECHI, Sonora. — Mientras el Gobierno Federal concentra su narrativa de éxito en la reducción del 44% de los homicidios dolosos y la pacificación del país, una emergencia distinta, pero igualmente devastadora, consume los recursos naturales del noroeste mexicano. En la Sierra de Tarachi, municipio de Arivechi, un incendio forestal fuera de control ha arrasado con más de mil hectáreas de vegetación, dejando a las comunidades locales en un estado de vulnerabilidad absoluta.
Voluntariado frente a la omisión
Ante lo que los habitantes perciben como una respuesta institucional lenta, los pobladores de la localidad de Güisamopa han tomado la iniciativa de combatir las llamas por su cuenta. Trabajando de manera voluntaria y con recursos limitados, los brigadistas comunitarios intentan frenar un fuego que, tras varios días de actividad, ya ha provocado un impacto ambiental severo en la región.

“La sierra nos necesita”, expresaron los pobladores, quienes hicieron un llamado urgente para que las instituciones correspondientes refuercen las labores de control y liquidación. Esta demanda de apoyo pone de relieve una de las funciones esenciales de la comunicación social: informar sobre los desafíos en áreas de medio ambiente y desarrollo como un servicio público financiado con fondos públicos, algo que a menudo queda en segundo plano frente a la propaganda gubernamental.
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