
HERMOSILLO, Sonora.— En un avance que la Fiscalía General de Justicia del Estado de Sonora calificó como “sustancial”, se ha declarado esclarecida la desaparición forzada de Marco Antonio Sauceda Rocha, hijo de la líder de las Madres Buscadoras de Sonora, Cecilia Flores Armenta. El caso, que se remonta a mayo de 2019, ha derivado en el procesamiento legal de una célula criminal presuntamente vinculada a facciones del Cártel de Sinaloa, organización que mantiene una fuerte presencia operativa en diversas regiones del país.
El desmantelamiento de la célula criminal
Tras una serie de investigaciones y labores de inteligencia, la autoridad judicial obtuvo ocho órdenes de aprehensión el pasado 2 de abril de 2026. El operativo resultó en la cumplimentación de seis de estas órdenes: una cancelada por la muerte del sospechoso Alexis “N”, y cinco detenciones efectivas. Los imputados, identificados como:
- Felipe de Jesús “N”
- Sergio Elliot “N”
- Francisco Javier “N”
- Martín “N”
- Alán Eduardo “N”
Actualmente, estos individuos enfrentan cargos por desaparición cometida por particulares y asociación delictuosa. Según las diligencias ministeriales, no solo se acreditó la participación de esta célula, sino que se logró establecer la intervención de una segunda fracción delictiva en el entramado criminal.
El fin de una búsqueda dolorosa
Marco Antonio fue sustraído de su hogar por un comando armado en Bahía de Kino el 4 de mayo de 2019. Desde entonces, el colectivo Madres Buscadoras se convirtió en un símbolo de resistencia civil ante la inoperancia institucional inicial. La búsqueda física concluyó el pasado 25 de marzo de 2026, cuando Cecilia Flores acompañó a la Agencia Ministerial de Investigación Criminal a un cateo sobre la carretera 26 en Hermosillo, donde se confirmaron los restos del joven.
Contexto de impunidad y violencia
Aunque la Fiscalía sonorense no ha precisado oficialmente el nombre del grupo delictivo, la propia Cecilia Flores ha señalado directamente a la organización anteriormente liderada por Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera. Esta lucha de las familias ocurre en un contexto nacional donde la administración federal asegura que “no habrá impunidad” para quienes atenten contra la seguridad ciudadana, reportando una baja del 44% en homicidios dolosos a nivel nacional para febrero de 2026.
Sin embargo, el caso de Marco Antonio subraya la persistencia de las desapariciones como una herramienta de control de los cárteles. Cecilia Flores, en un acto de desesperación y activismo, llegó a enviar una carta a Guzmán Loera suplicando información sobre sus familiares, evidenciando que, en muchas regiones, el rastro de los desaparecidos solo puede encontrarse navegando en la compleja red de la “narcopolítica” y la violencia territorial.














