
Después de más de dos semanas de angustia, Bruno Santiago Arámbula González y Héctor Figueroa, ambos de 15 años, fueron localizados con vida la madrugada del 11 de agosto en Guerrero. Los adolescentes habían desaparecido el 27 de julio en Lomas del Mirador, municipio de Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco.
Indira Navarro, fundadora del colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco, afirmó que los menores habían sido reclutados y que llamadas anónimas resultaron fundamentales para dar con su paradero. Según distintos reportes, fueron hallados en una casa de seguridad ubicada en la región de Tierra Caliente, cerca de los límites entre Guerrero y Michoacán.
Desde el momento de su desaparición, las familias temían un escenario de este tipo. Ambos jóvenes salieron la noche del 27 de julio y no regresaron. Familiares de Héctor señalaron que el adolescente había recibido previamente una supuesta oferta de trabajo, mientras que la madre de Bruno expresó su temor de que su hijo hubiera sido manipulado para abandonar el hogar.
La búsqueda concluyó con ambos menores bajo resguardo de las autoridades. La Fiscalía de Guerrero informó que, tras las acciones de búsqueda, Bruno y Héctor fueron localizados con vida y posteriormente trasladados para ser reintegrados con sus familias.
El caso pone de nuevo sobre la mesa una preocupación que familias de Jalisco vienen denunciando desde hace tiempo: adolescentes que desaparecen después de recibir supuestas oportunidades laborales y terminan a cientos de kilómetros de sus hogares.
Aunque las autoridades aún no han detallado públicamente quién los habría reclutado ni con qué propósito, el señalamiento de Guerreros Buscadores es contundente: Bruno y Héctor habrían sido víctimas de reclutamiento. Esta vez pudieron regresar con vida. La pregunta inevitable sigue siendo cuántos jóvenes más podrían estar atravesando una situación similar.












