
León, Guanajuato – Grupo Bertrán, una empresa mexicana de cal, comenzó esta semana a imprimir fichas de personas desaparecidas en parte de los bultos que distribuye en León, Guanajuato, y el resto del Bajío.
La lógica es sencilla: un bulto de cal no se queda quieto. Pasa por el distribuidor, la ferretería, el almacén y termina en una obra donde lo ven decenas de personas que jamás habrían buscado esa ficha en internet. Así, la cadena de reparto de un producto de uso cotidiano se convierte en una red de difusión.
Uno de los rostros que aparecen es el de Jonathan Segundo Ventura. Tenía 26 años cuando fue visto por última vez el 23 de febrero de 2022, después de abordar una unidad de transporte público en Valle de Chalco, Estado de México. Su familia sostiene que desapareció tras una discusión con su pareja. Han pasado más de cuatro años.
Si alguien reconoce un rostro en una de estas fichas, el reporte no va a la empresa que la imprimió, sino a los teléfonos que aparecen en la propia ficha —de la comisión de búsqueda o de la fiscalía que lleva el caso—. En la mayor parte del país también funciona el 089 para reportar de forma anónima. No hace falta estar completamente seguro: el lugar y la fecha aproximada en que se creyó ver a la persona ya son información útil.
Hace unos días, el papá de Jeshua Cisneros Lechuga pidió públicamente a Grupo Lala que imprimiera fichas en sus envases de leche. Todavía no hay respuesta. Mientras tanto, una calera del Bajío ya lo estaba haciendo sin anunciarlo, y el costo real de replicarlo es únicamente el de la impresión.












