
La joven de nombres Laura Sánchez García relata la muy mala experiencia vivida: Lo que me pasó es que, cuando me hicieron mi cesárea en la Clínica del Aeropuerto en Reynosa, Tamaulipas, durante todo mi embarazo llevé mi control con el ginecólogo Víctor Castelán Muñoz.
El día 24 de Abril tenía cita, pues ya me faltaba poco para que naciera mi bebé. Ese día, el ginecólogo me dijo que ya me tenía que hacer la cesárea porque, cuando me hizo el ultrasonido, mi bebé venía con un peso de 2,400 g y me dijo que era mejor hacer la cesárea ya, pues ya no estaba creciendo en mi panza.
Yo le pregunté si se podía parto normal porque no quería cesárea. Él me dijo que no se iba a poder, que ya no podía esperar más, que tenían que sacar a mi bebé y que, si me esperaba más, la clínica me cobraría otro precio, aunque desde un principio había pedido el paquete. Así que me programó la cesárea para el día 25 de Abril a las 8:00 a.m.
Llegué a la clínica, me llevaron a mi cuarto y todo estaba bien hasta ahí. A las 11:00 a.m. llegó el ginecólogo con otros más a presentarse conmigo, diciendo que ellos estarían en mi cesárea. A las 11:30 entré a quirófano. Estuve consciente durante la operación; el ginecólogo se la pasó platicando.
Cuando nació mi bebé, el pediatra dijo que pesaba 3 kg, pero el ginecólogo dijo que en su pantalla tenía otro peso.

Tras la cesárea me llevaron a mi cuarto y desde que salí sentí un d0l0r y como un aire en el lado izquierdo de mi abdomen, lo cual comenté al ginecólogo y a las enfermeras. Él palpó mi abdomen y se sentía algo duro; me dijo que era por el movimiento de mis órganos y que mis intestinos tardarían unos días en volver a su lugar. Me dieron medicamento para el d0l0r porque ya no aguantaba.
Más tarde, entraron como cinco doctores y enfermeras y me preguntaron cómo me sentía. Les dije que tenía d0l0r; revisaron mi sonda y comenzaron a salir coágulos de s4ngr3. Les pregunté qué pasaba y me dijeron que era rutina y se fueron.
En la noche me entró fiebre y me dieron medicamento. Al día siguiente me dijeron que debía caminar, pero no podía por el d0l0r, que era peor que el de la cesárea. También me indicaron que antes de irme debía ir al baño, lo cual fue muy difícil. El Domingo me dieron de alta, pero el d0l0r continuaba. Me dijeron que si me quedaba más tiempo me cobrarían más.

En casa, la fiebre continuaba; solo tomaba paracetamol y se me quitaba por momentos. Mandé mensaje a mi ginecólogo, que solo me indicó seguir con paracetamol cada 8 horas y laxantes, asegurando que era por mi colitis nerviosa.
Así pasé los días: Fiebre ocasional, d0l0r, sensación de bulto por no poder ir al baño. Mi esposo me dijo que quizá habían dejado algo dentro, pero no le hice caso.
Dos meses y medio después busqué otra opinión con una ginecóloga por hemorroides; me dijo que era colitis y me dio medicamentos.

Cada día me sentía más débil, sin fuerzas y sin poder comer. Me fui a casa de mis padres para recuperarme, pero al verme tan mal, al día siguiente me llevaron con un doctor particular.
Me hizo ultrasonido y vio una mancha grande dentro de mí, pidió rayos X y tomografía. Confirmó que probablemente era una compresa o gasa olvidada desde la cesárea. Mi mundo se vino abajo.

El 16 de Julio me programaron cirugía de urgencia. La operación duró entre 3 y 4 horas. Me sacaron un textiloma (compresa) que estaba dañando mis órganos; salvaron todo excepto el intestino grueso, que estaba muy dañado y requirió colostomía. Las 72 horas siguientes fueron críticas, pero gracias a Dios reaccioné bien. Estuve 10 días internada.

Hoy vivo con una bolsa de colostomía. Mi bebé crece cada día, pero no puedo cargarla ni disfrutarla. Es lo que más me du3l3. No entiendo cómo, pagando particular, puedo estar sufriendo por negligencia médica.
Hasta hoy hago público lo sucedido en la Clínica del Aeropuerto en Reynosa, Tamaulipas.
















