
Cancún, Quintana Roo – Lizbeth Bustos Vera, de 43 años, originaria de Minatitlán, Veracruz, con nacionalidad canadiense y residente de Cancún, fue localizada sin vida enterrada en una fosa clandestina en el patio de la vivienda donde habitaba.
Durante varios meses llevó una vida dividida entre dos historias de amor. Mientras su esposo la esperaba en Canadá con la esperanza de volver a formar una familia, en Cancún mantenía una relación sentimental con otro hombre. Su intención era regresar con su marido, pero ese viaje nunca ocurrió.
La mujer había llegado a Cancún junto con sus dos hijos para realizar trámites relacionados con una herencia. Fue durante ese tiempo cuando inició una relación con un hombre de nacionalidad cubana.
El 16 de junio sostuvo la que sería su última conversación con familiares. Les comentó que regresaría a Canadá para reencontrarse con su esposo y darle una nueva oportunidad a su matrimonio. Incluso habló de dejar temporalmente a sus hijos al cuidado de una persona de confianza, una decisión que llamó la atención de quienes la conocían.Después de esa llamada desapareció sin dejar rastro. Al confirmar que nunca abordó el vuelo ni llegó a Canadá, sus familiares denunciaron su desaparición.

La noche del sábado, las investigaciones llevaron al hallazgo más doloroso: el cuerpo de Lizbeth fue encontrado sepultado en una fosa clandestina en el patio de la casa donde vivía.
Las primeras investigaciones apuntan a un posible móvil de carácter sentimental. La Fiscalía investiga si el hombre con quien mantenía una relación en Cancún habría reaccionado de manera violenta al enterarse de que ella había decidido poner fin a la relación para regresar con su esposo.
El caso continúa bajo investigación y serán las autoridades ministeriales las encargadas de determinar las responsabilidades.












