
JIUTEPEC, Morelos.— En un evento marcado por el contraste entre la modernidad tecnológica y la precariedad operativa, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo encabezó este viernes la inauguración del Hospital General de Jiutepec. Durante el acto, la mandataria admitió que el sistema de salud aún enfrenta retos, aunque aseguró que actualmente existe un 80 por ciento de abasto de medicamentos a nivel nacional.
Promesas de “Mecanismos Gratuitos”
Al inaugurar este nuevo nosocomio, que cuenta con quirófano inteligente y un modelo de maternidad humanizada diseñado para atender a 200 mil personas, Sheinbaum reconoció la existencia de faltantes en las farmacias públicas. No obstante, prometió la implementación de nuevos mecanismos para garantizar que los pacientes reciban sus tratamientos de forma gratuita, incluso si estos no se encuentran disponibles físicamente en sus centros de salud en ese momento.
Sin embargo, estas declaraciones —basadas en la información proporcionada en su consulta— chocan frontalmente con los testimonios que emergen desde la base trabajadora del sector salud.

El rostro de la carencia: “No hay ni tubos morados”
Mientras en el discurso oficial se habla de avances en el Sistema Universal de Salud, la realidad en las clínicas operativas cuenta una historia distinta. En un testimonio recogido por Nik Periodismo, una química del IMSS identificada como Marisol tuvo que enfrentar a una sala de espera llena de pacientes para explicar que el hospital lleva más de dos meses en desabasto.
La crisis llega al grado de que el centro de salud no contaba ese día ni con “tubos morados”, insumo básico y esencial para realizar análisis clínicos de rutina. “Les comento para que no piensen que soy yo la que no los quiere atender”, explicó la trabajadora, señalando que, ante la desesperación, la única opción inmediata para los pacientes era comprar el material por su cuenta para poder realizarse los estudios.
La brecha entre el discurso y la atención
La situación expone una fractura sensible: mientras la administración federal defiende una estrategia de resolución progresiva, los trabajadores de primera línea son quienes reciben el impacto de la frustración ciudadana. “A mí es a la que me toca la maltratada”, lamentó la química Marisol, subrayando que el derecho a la salud queda “en pausa” cuando faltan insumos tan elementales como un tubo de ensayo.
La visita de la presidenta a Morelos, que también estuvo enmarcada por una tensa situación de seguridad tras operativos contra el narco y una jornada de violencia con nueve víctimas en el estado, deja sobre la mesa una pregunta crítica para los habitantes de la entidad: ¿cuándo llegará la eficiencia de los “quirófanos inteligentes” a los laboratorios que hoy carecen de lo más básico?












