
CUERNAVACA, Morelos.- Durante la XII Caminata por la Paz realizada este sábado, el obispo de Cuernavaca y presidente del Episcopado Mexicano, Ramón Castro Castro, denunció el grave deterioro de la seguridad en Morelos, donde el crimen organizado cobra cuotas “hasta por vivir” en comunidades como Huautla, en Tlaquiltenango.
“El crimen organizado no solo ha extorsionado a esa gente, ha apagado la última luz que les quedaba”, afirmó el jerarca católico, al referirse a las amenazas contra el sacerdote Rutilo Virgilio, que obligaron a suspender actividades en la parroquia de San Francisco de Asís y provocaron su salida de la comunidad.
Durante la marcha, que reunió a miles de personas vestidas de blanco, Castro Castro criticó que las cifras de inseguridad sean “maquilladas” mientras el estado ocupa los primeros lugares nacionales en percepción de inseguridad, homicidios dolosos, feminicidios, violencia política y reclutamiento de menores.
“Nueve de cada diez morelenses se sienten inseguros”, señaló.
El obispo dedicó un apartado especial al dolor de las madres de desaparecidos y cuestionó el silencio y la impunidad: “Cuando las cifras se manipulan o el sufrimiento se convierte en herramienta política, se vuelve a herir a quienes ya están cargando demasiado peso”.

También lamentó el asesinato de la activista Sandra Rosa, quien había denunciado públicamente la inseguridad en Temoac.
Al concluir la caminata en el atrio de la Catedral de Cuernavaca, Castro Castro planteó cinco compromisos para enfrentar la crisis: colocar a las víctimas en el centro de las decisiones, asumir responsabilidad compartida, impulsar procesos de largo plazo, no guardar silencio y construir una “esperanza organizada y perseverante”.
“Después de 12 caminatas, sería muy doloroso que todo esto terminara únicamente en aplausos, fotografías o buenos sentimientos. El sufrimiento de nuestro pueblo merece mucho más”, concluyó.













