
La agencia antidrogas estadounidense (DEA) solicitó este jueves al inspector general del Departamento de Justicia que investigue las denuncias de un informante, según las cuales agentes de la institución permitieron que cientos de miles de pastillas de fentanilo llegaran a las calles de Nuevo México.
La solicitud se da días después de que una investigación de The Associated Press revelara que agentes de la DEA vigilaron repetidamente, pero no incautaron, grandes cargamentos del opioide sintético entre 2023 y 2025, con el objetivo de construir casos penales de mayor envergadura.
En una carta enviada al inspector general, el administrador de la DEA, Terry Cole, señaló que era necesaria una investigación interna porque “las acusaciones han generado una atención pública significativa y han planteado preguntas sobre las decisiones operativas de la DEA, la supervisión de los mandos y la respuesta a las preocupaciones”.
Cole aclaró en un comunicado que esta solicitud “no debe interpretarse como un reflejo de falta de confianza en el profesionalismo o la integridad del personal de la DEA”. Agregó que “si se identifican mejoras, la DEA las implementará” y que “las instituciones sólidas se sostienen —no se debilitan— con una supervisión objetiva”.
La investigación de AP, basada en testimonios de agentes actuales y antiguos, señala que esta estrategia de “dejar circular” las pastillas falsificadas pone en riesgo la seguridad pública en un estado fuertemente afectado por la crisis de fentanilo. Uno de los agentes, David Howell, presentó una denuncia interna en 2023 por esta práctica.
La gobernadora de Nuevo México, Michelle Lujan Grisham, también pidió al fiscal general del estado que examine si las acciones de la DEA violaron la ley local. “No hay palabras para describir lo temerarias y peligrosas que fueron estas decisiones”, declaró. “La DEA sabía que la gente moriría si estas pastillas llegaban a las comunidades… y aun así la agencia dejó que ocurriera”.
















