
PACHUCA – “El Curru”, quien fue de los líderes de la célula que surge tras la fragmentación del cártel de Los H, ha sido asesinado en horas de la tarde de este 3 de febrero a manos de un comando cuando este iba circulando en un vehículo Chevrolet sobre la carretera estatal Michimaloya-Xijay de Cuauhtémoc, en Tula de Allende, Hidalgo.
“El Curru” es señalado ser la persona por quien iba el comando que ataca el centro nocturno “La Resaka” –igualmente en Tula, en la colonia El Llano, en otro crimen acontecido en horas de la madrugada del sábado 29 de noviembre, dejando un saldo de seis víctimas mortales y ocho lesionados.
El automóvil resulta ser interceptado por sicarios que abrieron fuego con armas largas, para dejar al conductor completamente sin posibilidad de sobrevivir.
Al arribar al sitio tras un reporte al número de emergencia 911 sobre una persona sin vida, los elementos de la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo (SSPH) descubren un cadáver acribillado dentro del vehículo tipo Sonic, el cual fue abandonado sobre la vía estatal, en el mismo municipio de Tula.
Fue esta corporación la que corroboró la identidad de la víctima: G. E. T., alias “El Curru”, a quien identificaba “como no de los principales líderes delictivos de la región de Tula, vinculado a actividades ilícitas asociadas con el robo de hidrocarburos y la distribución de narcóticos”, informó la SSPH en un breve comunicado.
Se trata de Gilberto Estrada Trejo, operador cercano a “El Cuquis”, uno de los líderes de la escisión de Los H o Los Solas, cártel que se divice tras la detención el 15 de marzo de 2025 de Hugo Alberto Muñoz Marmolejo, “El H”, y el asesinato tres días después de su hermano José David, “El Sola”, quien era visto como su sucesor.
“El Curru” dirigía una célula junto con Daniel M. G., alias “El Barbas” y Eduardo Alonso O., “El Corco”, quien disputa la plaza contra “El Perico”, operador de “El H”, quien se encuentra recluido en el Centro Federal de Readaptación Social Número 1, “El Altiplano”.
Los dos grupos sostenian una disputa sobre el control principal del robo de hidrocarburo y el comercio de estupefacientes en al menos 12 municipios de la región del Valle del Mezquital; la pugna incluye el dominio de las válvulas de Petróleos Mexicanos (Pemex) para hurtar combustibles mediante tomas clandestinas, desde diésel hasta turbosina.
Este conflicto armado ha dejado ataques como el de un comando en el centro nocturno “La Resaka”. Aquella madrugada, los sicarios abren fuego con las armas de grueso calibre y rociaron gasolina a la entrada del bar, aunque al final no lo incendiaron, cuando adentro se reporta de heridos y sobrevivientes.
El cártel fragmentado de Los H quedó dividido en dos grupos: uno liderado por L.B.D.R., alias “El Perico”, al mando de la perforación de ductos, almacenamiento y venta de combustible robado a los ductos de Pemex, así como de secuestros y extorsiones, junto con “El JR” y “El Lobo”.
El otro, dirigido por “El Cuquis”, “El Selva” y “El Pacheco”, en el que “El Curru” era un operador de alto nivel conocido como clave.
J.A.I.H, “El Selva”, detenido, actuaba como jefe de sicarios y era partícipe del robo de cargamentos en el Arco Norte; “El Cuquis”, en tanto, es jefe de una célula de asesinos a sueldo y también opera el trasiego de combustibles.
Uno de los aspectos que realiza la inteligencia federal es el posible refuerzo de organizaciones externas a las células que quedaron de Los H, por la pugna que libran.
Las corporaciones de seguridad estatal y federal están alertas por si existe alguna reacción por parte de estas células derivada del asesinato de “El Curru”, también uno de los objetivos prioritarios en Hidalgo.












