
TUXTLA GUTIÉRREZ, CHIAPAS. — En un esfuerzo permanente contra el olvido y la impunidad, el colectivo Madres Buscadoras de Chiapas mantiene activas sus jornadas de visibilización y búsqueda, extendiendo ahora sus metodologías a centros penitenciarios, registros interestatales y la propia frontera sur del país para intentar localizar a sus familiares desaparecidos.
Como ocurre cada primer domingo de mes, integrantes de la agrupación civil se congregaron este día en el atrio de la Catedral de San Marcos, en Tuxtla Gutiérrez, donde colocaron un “tendedero” con las fichas de búsqueda oficiales de sus seres queridos tras participar en la celebración litúrgica.
Este espacio dominical se ha convertido en un punto de encuentro humanitario al que acuden decenas de familias afectadas para entregar copias de expedientes y solicitar acompañamiento; no obstante, representantes de la organización indicaron que un porcentaje significativo de las víctimas indirectas prefiere no aportar testimonios públicos debido al arraigado temor a represalias por parte de grupos de la delincuencia organizada que operan en la región.
María Edith Domínguez Domínguez, activista del colectivo y madre de José Manuel Hernández Domínguez —quien fue desaparecido el 3 de junio y lamentablemente localizado sin vida el 18 de octubre de un año previo—, expuso que actualmente acompaña de forma directa un promedio de 60 casos de desaparición. Explicó que el único requisito indispensable que solicitan para brindar la asesoría y el acompañamiento solidario es que las familias realicen la denuncia correspondiente ante las fiscalías y les faciliten la ficha oficial emitida por la Comisión de Búsqueda.

Estrategias comunitarias: “Buzones de Paz” y rastreo transfronterizo
Ante la imposibilidad de muchas familias de denunciar públicamente por motivos de seguridad, el colectivo ha implementado con éxito los llamados “Buzones de Paz” en diversos templos y parroquias locales. Esta iniciativa de buzones ha permitido captar información y testimonios depositados de manera estrictamente anónima, los cuales han resultado fundamentales para que las madres identifiquen y ubiquen posibles coordenadas de búsqueda y fosas clandestinas.
Dentro de su agenda inmediata de acciones, las Madres Buscadoras de Chiapas anunciaron los siguientes pasos tácticos:
- Instalación de nuevos buzones de recolección de datos en el Centro Estatal de Reinserción Social para Sentenciados (CERSS) del municipio de Comitán de Domínguez.
- Continuidad de las brigadas de colocación de fichas de búsqueda en espacios públicos y carreteras.
- Viaje de seguimiento a la ciudad de Tijuana, Baja California, para investigar registros telefónicos vinculados a casos activos de la entidad.
- Ampliación del perímetro de búsqueda física hacia la franja fronteriza con la República de Guatemala.
Una crisis estructural en cifras oficiales
La gravedad de la problemática de las desapariciones en Chiapas se encuentra respaldada por estadísticas de la propia Fiscalía General del Estado (FGE). Mediante una solicitud formal de acceso a la información pública, la fiscalía estatal reportó que en el periodo comprendido entre el año 2012 y mayo de 2026 se han registrado un total de 7 mil 796 denuncias por personas desaparecidas o no localizadas en territorio chiapaneco.
La incidencia delictiva muestra un repunte alarmante en los últimos años, registrando su pico más alto durante el año 2023 con mil 239 casos, seguido de 2024 con mil 176 expedientes, mientras que el año 2025 volvió a superar el umbral del millar de reportes oficiales, confirmando que el fenómeno de las desapariciones se mantiene como una crisis humanitaria que no cede.













