
CIUDAD DE MÉXICO. — En una respuesta directa a los recientes señalamientos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre el supuesto control de los cárteles del narcotráfico en territorio mexicano, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo desmarcó a su homólogo de la autoría intelectual de esta “ofensiva”. Según la jefa del Ejecutivo, los ataques contra la legitimidad de su gobierno provienen de sectores de la ultraderecha estadounidense interesados en fracturar la relación bilateral por motivos puramente ideológicos.
La defensa de la relación bilateral y la crítica a los algoritmos
Sheinbaum enfatizó su deseo de mantener una relación de respeto y colaboración con todas las áreas del gobierno de Estados Unidos, descartando que la hostilidad sea una política de Estado generalizada. “No creo que sea el presidente Trump quien ha encabezado esta ofensiva… son sectores que quieren que haya mala relación con México”, puntualizó.
En un giro inusual, la mandataria recurrió a una encíclica del Papa para alertar sobre el papel de las redes sociales en la formación de la opinión pública y la toma de decisiones gubernamentales. Advirtió que estas plataformas operan bajo algoritmos que “no son neutrales” y que permiten que el flujo de información sea dictado por intereses económicos, por lo que instó a una discusión profunda sobre el poder de estas herramientas en la vida democrática.
La seguridad como moneda de cambio electoral
La mandataria vinculó las recientes controversias —como la presunta participación de agentes de la CIA en Chihuahua y las investigaciones por nexos con el narco del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha— con una estrategia de injerencia. Para Sheinbaum, estos temas están siendo “utilizados” con miras a las elecciones presidenciales de Estados Unidos en noviembre de este año, así como para influir en los comicios mexicanos de 2027.
Esta postura de defensa de la soberanía coincide con el discurso oficial de la administración, que ha insistido en que México no permitirá que se mancille su autonomía bajo el pretexto del combate al crimen
. De hecho, la presidenta ha contrastado estas críticas externas con los resultados de su Estrategia Nacional de Seguridad, la cual reporta una baja del 44% en el homicidio doloso a nivel nacional entre septiembre de 2024 y febrero de 2026, asegurando que febrero de este año fue el mes más bajo en una década.
El “Tercer Riel” y la memoria histórica
Al abordar las acusaciones sobre infiltración criminal en el Estado, Sheinbaum recordó un fragmento de las memorias del expresidente Miguel de la Madrid, donde el exmandatario expresaba su escepticismo ante las acusaciones de Estados Unidos sobre nexos de funcionarios mexicanos con el narcotráfico. Según la presidenta, “siempre han querido utilizar este tema” para presionar políticamente a México.
Sin embargo, fuentes periodísticas y académicas señalan que este enfrentamiento ocurre en un contexto donde el “tercer riel” —el punto donde el Estado y el crimen organizado se vuelven indistinguibles— sigue siendo una preocupación latente. Mientras la FGR ha documentado que en regiones como Morelos, grupos delictivos como el Cártel de Sinaloa han financiado campañas para influir en autoridades de ocho municipios, la presidenta Sheinbaum sostiene que las detenciones de alto impacto en su gobierno no derivan de presiones extranjeras, sino de denuncias ciudadanas secretas recibidas directamente por su administración.
Con este pronunciamiento, Sheinbaum busca cerrar filas en torno a su política de seguridad y soberanía, enviando un mensaje claro a los sectores conservadores de Estados Unidos: México no será el peón de sus contiendas electorales internas.















