
Un escándalo judicial y político sacude al estado de Puebla, México. El encarcelamiento de Antonio Hernández Pacheco, exdirector de Seguridad Pública del municipio de Atlixco —detenido el pasado 14 de agosto—, se sostiene sobre una inverosímil irregularidad: el hombre que presuntamente lo denunció ante las autoridades ministeriales ya había fallecido al momento de registrarse la acusación.
El “testigo fantasma” de la Fiscalía
La carpeta de investigación integrada por la Fiscalía General del Estado de Puebla señala que un ciudadano de nombre José Luis Bonilla de los Santos compareció físicamente el 25 de julio para denunciar al jefe policial por los presuntos delitos de abuso de autoridad, cohecho e incumplimiento de un deber legal.
Sin embargo, el abogado defensor Eduardo Liceaga presentó públicamente el acta de defunción de Bonilla de los Santos, demostrando que este falleció el 12 de julio; es decir, 13 días antes de la supuesta denuncia. El historial médico detalla que el hombre sufrió un grave accidente de motocicleta el 28 de junio, permaneciendo hospitalizado y en estado crítico hasta el día de su deceso.
Para mayor inconsistencia, los supuestos actos de extorsión de los que se acusaba a Hernández Pacheco habrían ocurrido el 5 de julio, fecha en la que el supuesto afectado se encontraba postrado en una cama de hospital luchando por su vida.
Trasfondo político en Atlixco
Tanto la defensa legal como los familiares del exjefe de la policía han calificado el caso como una fabricación judicial y exigen una revisión inmediata. Medios de comunicación locales sostienen que la detención de Hernández Pacheco obedece en realidad a una estrategia política dirigida a debilitar a la alcaldesa de Atlixco, Ariadna Ayala, para evitar que busque su reelección bajo las siglas de Morena.












