
CHILPANCINGO, Guerrero. — El estado de Guerrero vivió este lunes una de sus jornadas más crudas de violencia reciente, con el hallazgo de ocho cuerpos masculinos en distintos puntos estratégicos de la entidad. Los eventos, marcados por la brutalidad de los métodos empleados, ponen en entredicho el discurso de pacificación en una entidad donde la sociedad civil parece habitar una realidad paralela a la de las cifras oficiales.
Marquelia: Emboscada y fuego
La jornada sangrienta inició a las 6:30 horas en la comunidad de La Guadalupe, municipio de Marquelia. Paramédicos de Protección Civil localizaron un vehículo Mazda blanco envuelto en llamas; fuera de la unidad yacía un cuerpo semicalcinado, mientras que en el interior se encontraban otros dos cadáveres quemados.
Las víctimas fueron identificadas como Ricardo Morales y los hermanos Irving y Uriel Vicente Rodríguez. En la escena, las autoridades ministeriales recolectaron casquillos de armas largas y cortas, reforzando la versión de una emboscada mientras circulaban por la carretera Marquelia–Barra de Tecoanapa.
Acapulco y Chilpancingo: Tortura y mensajes
En el puerto de Acapulco, tres hombres fueron asesinados y sus cuerpos abandonados en la comunidad Kilómetro 21. Según los reportes periciales, las víctimas estaban maniatadas y presentaban huellas de severos golpes. En el sitio se localizaron cartulinas con mensajes atribuidos a la delincuencia organizada.
Por su parte, en Chilpancingo, la carretera hacia Tixtla fue el escenario del hallazgo de dos hombres de aproximadamente 35 años. Los cuerpos fueron dejados semidesnudos y con evidentes huellas de tortura, una constante en los crímenes de alto impacto que buscan sembrar terror en la población civil.
El contraste: Cifras federales vs. realidad local
Esta crisis de violencia en Guerrero ocurre en un momento en que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha presumido resultados contundentes en su estrategia nacional. Según datos del gabinete de seguridad, entre septiembre de 2024 y febrero de 2026 se ha registrado una reducción del 44% en el homicidio doloso a nivel nacional, lo que equivale a 38 asesinatos diarios menos.
Sin embargo, el panorama en Guerrero —gobernado por la morenista Evelyn Salgado— parece no seguir esta tendencia a la baja. De hecho, reportes de incidencia delictiva sitúan a la entidad dentro de los estados con mayores índices de violencia, junto a regiones como Morelos, donde la infiltración criminal en gobiernos locales ha sido señalada como una causa directa de la inseguridad.














