
La Ciudad de México registró por primera vez un contagio de gusano barrenador, una plaga altamente peligrosa para animales y potencialmente para humanos, lo que ha generado preocupación entre autoridades sanitarias y el sector ganadero. El caso fue confirmado la noche del martes por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, que informó que el contagio se detectó en un perro dóberman de 12 años, actualmente bajo tratamiento veterinario.
De acuerdo con el reporte oficial, el incidente ocurrió el pasado 26 de abril en la alcaldía de Tlalpan, al sur de la capital. El animal presentaba una miasis —infección causada por larvas— en la base de la oreja izquierda, originada a partir de una herida provocada por una pelea con otros perros. El caso fue notificado a través de las líneas de emergencia y posteriormente atendido en una clínica veterinaria en la zona de Topilejo.
El diagnóstico fue confirmado por especialistas del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, quienes identificaron la presencia del gusano barrenador, una larva de la mosca Cochliomyia hominivorax. Este parásito es especialmente agresivo, ya que se alimenta de tejido vivo y puede invadir a cualquier animal de sangre caliente, incluidos los seres humanos, lo que eleva el nivel de alerta sanitaria.
A pesar de la gravedad potencial, las autoridades han calificado el caso como una “incursión aislada”. Según explicaron, no se han detectado contagios secundarios en la zona, lo que reduce el riesgo inmediato de propagación en la capital. Además, factores como la altitud y las condiciones climáticas de la zona donde se registró el caso dificultan la reproducción del insecto, lo que refuerza la hipótesis de que se trata de un evento puntual.
No obstante, como medida preventiva, el gobierno mexicano activó protocolos de vigilancia epidemiológica en la zona afectada, además de realizar la desinfección del domicilio del animal. El caso continúa bajo monitoreo constante por parte del SENASICA, que mantiene controles estrictos para evitar cualquier posible expansión.
Este episodio ocurre en un contexto más amplio de propagación del gusano barrenador en el país. Hasta la fecha, México acumula al menos 1.673 casos activos distribuidos en 14 de los 32 estados. Las entidades más afectadas son Oaxaca, Veracruz, Puebla, Tamaulipas, Chiapas, Hidalgo y San Luis Potosí. Del total de casos, 879 corresponden a ganado bovino, 458 a perros, y el resto se distribuye entre caballos, ovejas, gatos y aves.
El impacto de esta plaga no solo es sanitario, sino también económico. Desde noviembre de 2024, cuando se detectó el primer caso en territorio mexicano, Estados Unidos ha cerrado en tres ocasiones su frontera al ganado mexicano. La medida más reciente se adoptó el 9 de julio, tras la detección de una res infectada en Ixhuatlán de Madero, en Veracruz, y se mantiene de forma indefinida.

La Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas ha advertido que estas restricciones han generado pérdidas millonarias para el sector pecuario, afectando gravemente a productores que dependen de la exportación de ganado hacia el mercado estadounidense.
El caso detectado en la capital, aunque aislado, pone en evidencia la capacidad de esta plaga para desplazarse y aparecer en zonas urbanas, lo que obliga a reforzar las medidas de prevención, vigilancia y respuesta inmediata. Las autoridades han reiterado el llamado a la población a reportar cualquier herida sospechosa en animales y evitar la exposición de lesiones abiertas, como parte de una estrategia clave para contener la propagación del gusano barrenador en el país.












