
Casi dos décadas después de que la pequeña Madeleine McCann, de tres años, desapareciera en 2007 en un complejo turístico de Portugal, su nombre ha aparecido mencionado en documentos relacionados con el magnate y delincuente sexual Jeffrey Epstein, desclasificados recientemente en EE.UU.
El material fue difundido por el Departamento de Justicia, como parte de los archivos relacionados con el procesamiento penal de Epstein y de su pareja sentimental y socia Ghislaine Maxwell.
Entre las millones de páginas, que incluyen expedientes judiciales, declaraciones, testimonios y pruebas que por fin han visto la luz pública, se encuentra el documento identificado como EFTA01249618, el mismo que menciona a la pequeña desaparecida hace 19 años.
Presunto avistamiento de la niña en 2009
El documento hace alusión a la declaración de una testigo no identificada. Según el relato, en 2009, la mujer caminaba por una calle principal cerca de su domicilio cuando se encontró con una niña pequeña, que iba acompañada de una adulta y un hombre, de mediana edad, que avanzaba más adelante que ellas.
De cerca, la testigo asegura que se dio cuenta de que la niña se parecía a Madeleine McCann. La mujer intentaba apurar a la menor y parecía preocupada, mientras la niña, que no dejó de girarse para mirar a la desconocida, se tapaba el ojo derecho con la mano mientras caminaba.
En aquel momento la testigo no lo denunció a la Policía, pero lo haría tiempo después, cuando vio una publicación sobre Maxwell que especulaba con que ella se habría llevado a McCann. “La mujer que vi se parecía a Ghislaine Maxwell. Denuncié el avistamiento a la policía, pero pensé en decírtelo también a ti”, recoge la declaración.
La alusión a la pequeña tapándose el ojo derecho es importante, ya que haría referencia al coloboma característico de Madeleine, una mancha oscura visible en el iris de su ojo derecho. Se trata de un rasgo distintivo en el que se ha hecho hincapié durante los años de búsqueda, ya que se trata de un signo que permanece a pesar de que el aspecto de la niña cambie a medida que crece.
En 2009, cuando se produjo ese presunto avistamiento, Madeleine habría tenido seis años, edad que coincide con el de la niña que vio, según la testigo.

Ese relato también coincide con la época en que se difundió un retrato robot de la imagen de una mujer, de entre 30 y 35 años, y aproximadamente 1,67 metros de altura, que habría sido vista en Barcelona el 7 de mayo de 2007, cuatro días después de la desaparición de la menor. Supuestamente, la adulta iba en compañía de una niña que se especuló con que pudiera ser McCann.
A la luz de la reciente publicación de los archivos sobre el caso Epstein, algunos consideran que el retrato de esa mujer guarda un gran parecido con Maxwell, condenada a 20 años de prisión en 2022 en EE.UU. por reclutar y facilitar menores para que fueran abusadas sexualmente por el magnate pederasta.
La desaparición más mediática de las últimas décadas
McCann desapareció el 3 de mayo de 2007, cuando estaba con su familia de vacaciones en un complejo turístico de Praia da Luz, en la región portuguesa del Algarve. Sus padres se habían ido a cenar con unos amigos a un restaurante cercano y dejaron a la pequeña durmiendo junto a sus hermanos, gemelos de un año.
Cuando la madre, Kate McCann fue a revisar el apartamento y comprobar si sus hijos seguían durmiendo, descubrió la desaparición de Madeleine. Aunque avisó inmediatamente a la Policía, a los agentes y al personal del resort, no lograron ubicar a la niña.
La búsqueda continuó dentro y fuera de Portugal durante años por parte de las autoridades, pero también de investigadores contratados por los padres de la pequeña y voluntarios. Durante todos estos años, se han dado reportes de presuntos avistamientos en multitud de lugares, pero nunca se ha podido encontrar una pista concluyente.
Actualmente se considera que el principal sospechoso de la desaparición de la pequeña es Christian Brückner, un ciudadano alemán que en la época de la desaparición residía en el Algarve y que tiene antecedentes penales por abuso sexual infantil, posesión de drogas y violación, entre otros delitos. Sin embargo, nunca se pudieron hallar pruebas concluyentes en su contra para llevarle a juicio.
El caso se convirtió en uno de los más conocidos sucesos de desaparición de menores de la historia moderna, con una amplia campaña mediática promovida por los padres para que no cayera en el olvido y que continuaran las investigaciones. Los progenitores de la pequeña llegaron a reunirse con el papa Benedicto XVI y con multitud de personalidades, que les mostraron su apoyo.















