
PIJIJIAPAN, CHIAPAS. — El municipio de Pijijiapan logró inscribir su nombre en las páginas del Récord Guinness al elaborar el quesillo más grande del mundo, un acontecimiento turístico y gastronómico diseñado originalmente para proyectar la identidad cultural y la producción láctea de esta región de Chiapas a nivel internacional.
Sin embargo, detrás de la celebración y el logro internacional, la inversión estimada en 3 millones de pesos para la realización de este evento ha despertado una ola de cuestionamientos e incómodas reflexiones entre los habitantes de la demarcación respecto a las prioridades en el ejercicio de los recursos públicos.

Diversos sectores de la población han manifestado que, mientras se destinan presupuestos millonarios a la obtención de marcas mundiales de carácter recreativo, múltiples comunidades rurales y ejidos del municipio continúan enfrentando un rezago histórico. Entre las demandas más recurrentes se encuentran la urgente pavimentación de calles en mal estado, la introducción de servicios básicos indispensables y el desarrollo de infraestructura comunitaria que garantice el bienestar social de las familias locales.

Para los habitantes de Pijijiapan, si bien la hazaña culinaria representa un indiscutible motivo de orgullo para su identidad gastronómica, el verdadero récord que urge alcanzar en la administración local es el combate a la marginación social, asegurando que ningún ejido quede en el olvido y que el presupuesto municipal se traduzca de manera directa en obras públicas y de primera necesidad para la población.












