
Un grupo de 46 ciudadanos mexicanos deportados de Estados Unidos llegó este sábado a Tapachula, Chiapas, tras experimentar una inusual y desconcertante ruta de expulsión que incluyó su traslado por aire hacia Guatemala y, posteriormente, un extenuante recorrido terrestre de retorno hacia la frontera sur mexicana.
Los connacionales, originarios principalmente de estados del norte y centro de México como Tamaulipas (incluyendo Matamoros y Nuevo Laredo) y Guanajuato, denunciaron que esta nueva modalidad de deportación los obliga a emprender un peligroso viaje de miles de kilómetros adicionales para poder regresar a sus hogares.
Desconcierto y trato de “delincuentes”
César Martínez, uno de los repatriados, relató el peligro latente al que se enfrentan debido a esta medida: “Hay compañeros que son de Nuevo Laredo y Matamoros y los aventaron hasta allá (Guatemala); ahora tienen que regresar otra vez a la frontera de donde son originarios. Es la travesía otra vez y el peligro de cruzar el país”.
Por su parte, José Luis, un guanajuatense que laboraba en la remodelación de viviendas en suelo estadounidense, señaló que los oficiales migratorios no les informaron de la ruta hasta que ya estaban a bordo de la aeronave. “Desde que nos suben al avión nos dicen: ‘Vamos a Guatemala’. No lo esperábamos, pero ¿qué hacíamos?”, lamentó, cuestionando además las condiciones del proceso: “Como tratan a uno está cabrón. Te dan de comer, pero te tratan como delincuente. Se siente de la chingada que te lleven a otro país”.
Asistencia bajo la estrategia “México te abraza”
A su llegada a Tapachula, las autoridades mexicanas trasladaron a los 46 connacionales al centro de atención temporal habilitado en el estacionamiento del Estadio Olímpico de la ciudad. Este espacio forma parte del programa gubernamental “México te abraza”, diseñado para brindar asistencia humanitaria ante el notable incremento de vuelos de repatriación en la frontera sur.
El campamento tiene una capacidad para albergar a unas 600 personas y cuenta con dormitorios, comedor, sanitarios y duchas. Los migrantes pueden permanecer en este refugio durante algunos días mientras reciben apoyo y logística para continuar su trayecto por carretera hacia sus respectivas entidades federativas.
Una nueva y arriesgada política migratoria
Este caso pone de relieve una nueva dimensión en la política de deportaciones estadounidense, caracterizada por expulsar a ciudadanos hacia terceros países antes de su ingreso formal a México. Para los repatriados procedentes del norte de México, cruzar la frontera de Guatemala hacia Chiapas representa apenas el inicio de un trayecto sumamente largo y peligroso que deberán sortear por las carreteras mexicanas antes de volver con sus familias.












