La transformación digital fue impulsada en los hogares, escuelas y organizaciones de Latinoamérica en tiempo récord, debido a las políticas de distanciamiento social y confinamiento. Ser padre o tutor en esta nueva era, conlleva un reto muy importante que se debe asumir. No es necesario ser experto en tecnología para lidiar con los riesgos que tienen los niños al establecer interacciones sociales, recreacionales y educativas en Internet. Sin embargo, es necesario tener un proceso continuo de supervisión, diálogo y aprendizaje.

En momentos en los que la continuidad del aprendizaje de los niños depende de la sinergia entre tutores y maestros, las instituciones educativas y los padres deben promover también la educación en materia de protección y ciudadanía digital. Es en este contexto que César Peláez, Gerente de ESET Guatemala, comparte tres principios primordiales para tener en cuenta tanto en los hogares como en las escuelas.

Supervisión: Se recomienda el uso de herramientas de control parental, que permitan filtrar, establecer límites de tiempos y contenido, con el objetivo de que el menor se sienta protegido, sin sentir que su privacidad está siendo invadida. El control nunca debe convertirse en una herramienta de espionaje, sino de cuidado y protección.

Comunicación: Se debe tener en cuenta que el control parental no debe reemplazar el diálogo. El niño debe tener un acompañamiento constante, el adulto debe conversar con él acerca de los riesgos, las amenazas y las consecuencias. Se debe guiar al menor para mostrarle que se desea protegerlo y no solamente controlarlo. Cuando el niño crezca el control disminuirá, pero el diálogo debe permanecer e incrementar. El objetivo es crear un vínculo de confianza que le permita al niño o adolescente acudir a un adulto en caso de que se le presente una situación incómoda o riesgosa.

Aprendizaje: Se debe promover la educación en materia de ciudadanía digital. El conocimiento acerca de los riesgos es muy útil, pero debe ir acompañado de promoción de los comportamientos esperados, la ética y el manejo de la información. Desde pequeños, los niños deben saber, por ejemplo, romper con una cadena de acoso, reportar abusos, no compartir información o fotos de terceros sin autorización.

“Desde ESET creemos que la educación en materia de ciudadanía digital es esencial en las escuelas, así como en las casas. Por eso tenemos el portal Digipadres, una iniciativa pensada para Latinoamérica, en la que compartimos muchos consejos para el acompañamiento y protección de los chicos”, informa Cecilia Pastorino, especialista de seguridad del Laboratorio de Investigación de ESET Latinoamérica.