Nadie sabe algo sobre situación del opositor cubano José Daniel Ferrer, secuestrado por dictadura castrista

Opositor cubano José Daniel Ferrer.

La organización Prisioners Defenders, se pronunció sobre el maltrato en contra el líder opositor cubano José Daniel Ferrer y de su familia, por parte de la dictadura castrista. Desde el pasado 11 de junio 2021, fecha que ocurrieron las protestas, no se conoce ninguna información sobre su paradero. Compartimos la denuncia completa…

Rechazamos este nuevo cruel trato a José Daniel Ferrer en violación de sus derechos y de su familia

En el ámbito jurídico, el término desaparición forzada designa un tipo de delito complejo. Tipificado en la legislación internacional y diversas legislaciones a nivel nacional, se caracteriza por cualquier arresto, detención, secuestro o cualquier otra forma de privación de libertad que sea obra de agentes del Estado o de personas o grupos de personas que actúan con la autorización, el apoyo o la aquiescencia del Estado, seguida de la negativa a reconocer dicha privación de libertad y/o el ocultamiento de la suerte y/o el paradero de la persona desaparecida, sustrayendo a la persona de la protección de la ley.

Durante 62 días José Daniel Ferrer ha estado no sólo detenido y en manos del Estado. Ha estado incomunicado, la mayoría de este tiempo se ha desconocido por completo su paradero siquiera, y jamás se ha tenido contacto con él. Ni hoy existe verificación de su paradero real y jurídicamente fehaciente. Sin duda alguna, aún hoy se desconoce su suerte además de la incertidumbre fehaciente de su paradero, pues no sabemos de su estado real, mental, psicológico y físico, ya que la familia no ha podido comprobar nada de cuanto ha ido escuchando informalmente. Además se niegan procedimientos de la Ley Procesal, como veremos, negando enfrentar la naturaleza de la privación de libertad. No tiene la familia constancia permanente, fehaciente, oficial y absoluta de su paradero, su suerte/estado y por supuesto de su situación jurídica, pues hasta los recursos, quejas y súplicas procesales, de obligada respuesta, no son respondidas. No hay constancia de que ni él mismo haya recibido o sabido de qué se le acusa.

Nadie ha tenido contacto alguno con él para confirmar ninguno de todos estos aspectos. Todo ello violenta, perjudica, le sustrae completamente de cualquier protección de la ley.

Su familia recibió información de que estaría en Mar Verde, luego en la prisión de Boniato, antes en Versalles y mientras en otros centros. No hay documento alguno, ni uno, que verifique o certifique dónde se ha encontrado en momento alguno y que se comprometa con suministrar información puntual y veraz de su ubicación y/o su suerte, salvo que sufre privación de libertad. Eso es prácticamente todo. Y todo se viola de forma sistemática en este caso, como veremos.

El 1 de septiembre la mujer de José Daniel, Nelva, se acercaba, como casi cada día desde hacía semanas a varios centros, a la Prisión de Mar Verde para solicitar ver a su marido, si es que allí estaba. Un oficial le saca un teléfono móvil y le enseña una supuesta grabación de José Daniel para ella y su familia. Evidentemente forzado el reo a ello. Ella lo vio. Nelva manifestó que podría ser él en este momento, y le pareció tener una cierta credibilidad, pero que no tenía constancia visual de la fecha (imaginemos una portada de Granma del día, por ejemplo) y no estaba del todo segura que no contuviera algún tipo de manipulación. Su familia optó por la prudencia. Y hacen lo correcto, porque se debe exigir el cese de la desaparición de forma sustantiva, no en formas no verificables, parciales y confusas, sujetas a manipulación. Esto ha vuelto a ocurrir el 8 de septiembre con su hijo Daniel. Ambos, Nelva y Daniel, grabados en todo momento como si de un “reality show” se tratara, ¡en las instituciones penales del Estado! Todo un teatro donde José Daniel hablaría coartado y bajo presión, y por necesidades diversas, entre otras sentirse con la necesidad de decirles a sus familiares para que, al menos, no piensen que está muriendo como sí ocurría en 2019.

Todo este lamentable espectáculo del gobierno con el propósito vergonzoso del Estado de decirle al mundo “José Daniel no está desaparecido”. ¿Y dejarle hablar por teléfono? ¿Y en persona? ¿Es que no podrá ya jamás volver a ver a sus hijos y familiares y éstos recibirán recaditos en vídeo, que ni se sabe qué manipulación puedan tener?

EL GOBIERNO PUBLICA LOS VÍDEOS

Ahora ha llegado presenciar lo más detestable, EL GOBIERNO HA PUBLICADO Y FILTRADO A DIVERSOS SITIOS PROPIOS Y/O AFINES EN INTERNET LOS VÍDEOS MENCIONADOS QUE GRABARON A JOSÉ DANIEL EN LA PRISIÓN.

El objetivo es escapar, de soslayo y sin subsanarla, a la calificación de desaparición forzada de José Daniel Ferrer, al tiempo que provocan la burla y crítica despiadada de sus agentes online contra el opositor.

NO. Esto no subsana de forma efectiva la desaparición forzada de meses contra su persona, dada de la complejidad y gravedad del crimen cometido contra José Daniel Ferrer, y dado que el vídeo está realizado bajo coacción y, formalmente, ni lo que diga en él José Daniel Ferrer mediante probable coacción puede tener el 100% de credibilidad. Las formas, en la praxis jurídica, protegen la verdad material y la diferencian de la manipulación. Los juristas no aceptan prueba que no cumple con la forma salvo como circunstancial, y no como sustantiva y troncal, porque sin la forma todo es susceptible de malversarse.

La “desaparición forzosa” es, además, un delito complejo, definido como hemos indicado anteriormente, que no admite juegos ni teatros para su subsanación, y mucho menos que conlleven vejación, maltrato e intentos de defenestración pública de personas cuya suerte, y antes también su paradero, no está clara, y que todo ello conlleva sustraer a la persona de la protección de la Ley.

Sólo la comunicación verbal directa o presencial o incluso la interacción (incluso por videoconferencia en tiempo real en estos días), podría ser una subsanación medianamente efectiva de la complejidad y gravedad del delito cometido.

Da vergüenza, pero también da lástima esta acción del gobierno por la naturaleza tan pueril, criminal, exenta de toda moral, ética, valores, y plena de crueldad, de este grupito de delincuentes que se osan llamar el Gobierno de Cuba. Eso, a los ojos de cualquiera, no es el actuar de un gobierno, sino de una banda de delincuentes sin escrúpulos.

RESUMEN DE LA SITUACIÓN DE VIOLACIÓN PROCESAL

El gobierno de Cuba detuvo a José Daniel Ferrer un 11 de julio cuando se dirigía a unas cuadras de su casa, a unirse a miles de personas que pacíficamente clamaban libertad, Patria y Vida, y derechos. No llegó a unirse siquiera a la manifestación. En dichas manifestaciones, la gente lloraba de emoción y pensaban “¡ya está!”, “¡ya llegó!, ¡Patria y Vida!”. Emociones igual de vibrantes y fuertes que cuando Batista fue despojado del poder. Emociones idénticas a cuando España cantaba “Libertad, Libertad, sin ira libertad”, una canción interpretada por un grupo de muchachos variopintos y reflejo de la diversidad reinante, como ya lo era España, aunque el régimen en desmantelamiento y algunos viejos se mostrasen ciegos a verlo.

José Daniel no pudo ni vivir ese momento, le detuvieron antes de llegar. Instantes antes hablaba con un amigo. “Hermano, ¿tú sabes algo de lo que está pasando en San Antonio de Baños?, déjame que vea, que me han dicho que algo está pasando y estoy sorprendido, la gente parece que está saliendo a la calle… Luego hablamos”. Fue de los últimos momentos en los que el celular de José Daniel Ferrer tuvo conexión.

Al cabo de pocos minutos/horas, todo el país perdía la conexión a Internet por orden de la Seguridad del Estado. El criterio “Patria o Muerte” forzaba la represión, y todo un presidente le decía a fuerzas armadas y ciudadanos “¡Al combate!” contra esos jóvenes inocentes, que muchos confiesan lloraban y no se creían que, por fin, se podía gritar “¡Libertad! ¡Libertad! ¡Libertad!” en sus propias calles.

José Daniel fue acusado de “Desórdenes Públicos”, tal y como dice el auto de medida cautelar de prisión provisional de la fiscalía, por vociferar palabras que calificaron de “obscenas”, en particular “Abajo Díaz Canel” y “Abajo el hambre“. Ambas son opiniones, ni siquiera insultos. No hay forma en el mundo, ni con el arbitrario y violatorio Código Penal de una dictadura totalitaria como Cuba, para que José Daniel esté en prisión preventiva, y menos por desórdenes.

El desorden llegó cuando miles de cuerpos de la policía, inteligencia y fuerzas armadas, vestidos de civil, traídos en autobuses y camiones, y con bates de béisbol, persiguieron a los manifestantes para molerlos a palos y crear el pánico en la población.

El 28 de julio la familia presentó escrito de Solicitud de Modificación de Medida Cautelar. La Ley de Procedimiento Penal (LPP, art. 249.4), impone que el fiscal debe responder en 5 días naturales. La respuesta jamás llegó.

Esto llevó a presentar el 3 de agosto, al amparo de la LPP (arts. 53, 54 y 55), un Escrito de Queja, Suspensión de Medida Cautelar y Archivo de actuaciones. El término máximo de respuesta es de 72 horas. Jamás se recibió respuesta. Esto conllevó de inmediato a la familia a presentar un escrito de Queja Constitucional ante el Consejo de Estado de la República de Cuba, conforme a la Constitución (art. 61). Tampoco recibió respuesta alguna.

Con posterioridad a todo ello llegó la explicación de por qué violó el régimen su Ley Procesal. El día 16 entregan a la mujer de José Daniel, Nelva, un auto judicial de revocación fechado el 12 de agosto que supone que no sólo se le priva de libertad preventivamente, sino que esta “prisión preventiva” conduce a imponer prisión definitiva por revocación de otra causa, también falsa, de 2019, que no tuvieron la vergüenza de ejecutar. Es decir, está preso destruyendo de manera irreversible, no preventivo, la presunción de inocencia en el proceso actual, que es además fabricado, pero también en el que se ha violado la Ley Procesal flagrantemente.

Ante esto se ha presentado Recurso de Súplica contra la citada Resolución de Revocación. Por supuesto una vez más no tenemos aún constancia de su respuesta.

José Daniel Ferrer ha estado incomunicado todo el tiempo. No ha hablado con nadie. Está confinado presuntamente en solitario. Durante semanas la familia no tenía ni atisbo de su paradero real. Su devenir, situación penal, situación física y mental es notablemente desconocida. La indefensión legal que provoca es absoluta este hecho.

El juego perverso contra José Daniel Ferrer debe llegar a su fin, y las instituciones internacionales no pueden presenciar este derrumbe de los más elementales principios humanos sin exigir el cese de la privación de libertad de José Daniel Ferrer

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