Reflexión: La Iglesia siempre verá pasar el féretro de sus perseguidores

Los hermanos sandinistas Rafael y Tomás Valdez Rodríguez.

En los años 80’s, el sandinismo fundó su propia falsa “iglesia”: la llamada “iglesia popular”. Permítanme utilizar una parodia, nombró como “obispos” de su “iglesia” a los hermanos Rafael y Tomás Valdez Rodríguez. Estos individuos, tenían como misión desprestigiar, por todos los medios, la reputación de la Iglesia Católica, que denunciaba férreamente los crímenes del FSLN en contra de los indígenas, y además, la Iglesia se oponía al nefasto Servicio Militar, durante la “robolución”.

HISTORIAL DELICTIVO DE LOS HERMANOS VALDEZ:

Rafael y Tomás Valdez, habían convertido las llamadas “comunidades de la iglesia popular” en legiones de espías, denunciadores y complotistas, para manchar la fama de la Iglesia Católica.

Orquestaban campañas de desprestigio, montajes políticos y ataques a parroquias.

En 1983, lideraron las turbas que formaron el vulgareo en contra del Papa Juan Pablo II.

En 1986, colaboraron con la Seguridad del Estado, en la expulsión de monseñor Pablo Antonio Vega, obispo de la Diócesis de Juigalpa.

El 18 de junio de 1993, dirigieron una turba que agredió a monseñor Jorge Solórzano, (hoy obispo de la Diócesis de Granada), quien en esa época estaba en la parroquia San Pablo Apóstol de la colonia 14 de septiembre.

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En octubre 2018, estos diabólicos hermanos, actuando bajo las órdenes de Rosario Murillo, orquestaron la campaña de odio en contra de monseñor Silvio Báez y obligaron a los empleados estatales a firmar una carta para expulsarlo de Nicaragua.

El 18 de noviembre del 2019, encabezaron las turbas que profanaron la Catedral Metropolitana de Managua, donde un grupo de madres de presos políticos estaban en huelga de hambre.
Por coincidencias del destino o por “castigo divino”, el principal dirigente de la “iglesia popular sandinista”, Rafael Valdez, fallece en la madrugada del 19 de julio del 2020, víctima del #COVID19.

Ayer, 16 de septiembre, se supo que su hermano Tomás Valdez también está afectado con síntomas del virus que se llevó a su hermano Rafael.

Los hermanos Rafael y Tomás Valdez, serán recordados en Nicaragua como turberos, PIÑATEROS, perseguidores, calumniadores de nuestros pastores y como profanadores de nuestros templos católicos.