Los éxodos del siglo XXI

Imagen que refleja situación de los migrantes.

Por Gonzalo Norori Gómez – Último día del año 22 llega y con él la muerte del Papa Emérito de la Iglesia Católica Benedicto XVI. También va mi escrito de lo sería mi segunda noticia del año, el llamado éxodo de la población que deja su tierra en busca de una esperanza. Pareciera que la historia antigua del pueblo judío huyendo masivamente de Egipto se repite en pleno siglo veintiuno. Recuerdo la impresión que me causo ver unos años atrás la imágenes de la población siria huyendo de su territorio masacrado por bombas. Este año muchas de esas imágenes se volvieron a repetir en mayor o menor escala en otras partes del mundo incluyendo este que piso al momento de escribir. .

No se trataba solo de imágenes que se podían ver desde un sitio periodístico o en una red social sino también el poder ver como personas con unas cuantas pertenencias que cargaban en sus espaldas ser aglutinaban en el parqueo de una estación de servicio de combustible antes de tomar un vehículo que le iniciaría el camino con la fe de llegar a su destino.

En las calles escuchas a las personas conversar sobre el tema con comentarios muy contundentes como la de un taxista conversando con su pasajera mientras espera el cambio de luz del semáforo. En voz alta el taxista termina diciendo “todo el mundo se está yendo señora, es por eso que todo se ve palmado” antes de arrancar cuando la luz verde le dio la vía.

Largas filas de personas en busca de pasaportes mostraban lo que ya se venía viendo con más y más recurrencia, la salida del país de gente era por miles. Otros conocido que te pedían apoyo para cubrir gastos de un viaje que tiene variedad de precios y según el precio el número de riesgos a encontrarse en el camino. Un testimonio que mostró desesperación y coraje fue el de un joven a quien conocí y que a los pocos días se estaba enrolando en un viaje sin retorno junto a otros cuantos. Habían decidió hacer el viaje por su propia cuenta sin pago a “coyotes” con la única idea de que Dios le ayudaría en el camino.

Hubo migrantes nicas que se unieron a migrantes venezolanos y cubanos en las fronteras del sur de Estados Unidos y México para lograr un trato diferente a la de los otros refugiados. Esto la valió a una mujer de cuarenta años quien había dejado atrás a sus tres hijos para hacer el viaje. Fue retenida junto a otras personas en un centro de la frontera texana. Su ciudadanía nica le permitió junto a otras mujeres recibir un estatus de refugio temporal. Entro a esa tierra desconocida únicamente con la ropa que tenía puesta, su documento de identidad y un teléfono donde tenía que reportar su movimiento.

El efecto se logra percibir en las calles de ciudades y pueblos del país sobre en todo en los lugares donde se puede retirar remesas. Hasta esos puntos se ven filas de mujeres y personas de tercera edad con niños haciendo la gestión para retirar el dinero que su familiar envía. Parte de ese dinero lo utilizó una familia para celebrar la Purísima y agradecer a la Virgen el haber logrado que los sobrinos de dicha familia llegasen sanos a su destino luego de haber sido parte de este éxodo.

Cierro este post acompañado de la imagen artística (arriba) que refleja a aquellos refugiados varados en alguna parte de una tierra extraña y que recibieron el año nuevo con el frío de la medianoche.

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