Los amores de Sandino (a propósito de la muerte de su hija)

Augusto C. Sandino.

A propósito de la muerte de su hija Blanca, anunciada por los pregoneros del régimen la semana pasada.

La vida amorosa de Sandino fue muy extensa y bastante diseminada por las circunstancias de su vida nómada.

En el libro Maldito País, Sandino le relata a José Román lo siguiente…

“Óigame usted, mi primer amor si fue terrible… Me poseyó por completo en cuerpo y alma y en todos mis sentidos. Me obsesionó hasta la locura. Me hizo soñar, reír, gozar y sufrir. La niña de mis ensueños era una mocita del pueblo, morena y algo gordita, ante quien yo temblaba y enmudecía. Mi amor hacia ella era un tesoro que no me atreví a confiar a nadie ni a ella misma, a quien veía diariamente, pues era mi prima y se llamaba Mercedes Sandino”.

Continúa relatando:

“Por fin, después de una larga historia romántica, un mes antes de contraer matrimonio con mi prima Mercedes en 1920, tuve un incidente de gran trascendencia para mi vida, ya que le dio otro rumbo a mi destino. Dagoberto Rivas era un individuo de mi mismo pueblo con quien siempre había tenido buena amistad. Un día, a Dagoberto le llegaron noticias que una hermana suya, viuda, parecía estar enredada en asuntos amorosos conmigo”.

Sandino y Dagoberto tuvieron un altercado en la iglesia de Niquinohomo y llevando la peor parte, sacó su revólver y le disparó hiriéndole en una pierna. Entonces Sandino, en vísperas de casarse con su prima, se fue a la Costa Atlántica usando otro nombre y de allí a Honduras.

Sandino sigue relatando:

“Bueno, otra vez por asuntos de faldas, tuve que irme de la Costa Norte de Honduras a Guatemala en 1923 y allí estuve trabajando de mecánico en los talleres que tiene en Quirigua la United Fruit Co.”

Después de haber vivido en México por un tiempo, Sandino regresó a Nicaragua para enrolarse en la Guerra Constitucionalista del 26.

Aquí relata lo siguiente:

“En mi marcha, al pasar por San Rafael del Norte, me casé con la señorita Blanca Arauz que era la telegrafista del lugar y a la que había conocido cuando me dirigía a auxiliar a Moncada. La boda fue muy sencilla, en la iglesia del pueblo de San Rafael, en la madrugada del día de mi cumpleaños, el 18 de mayo de 1927.”

Finalmente, Sandino le confiesa a Román lo siguiente:

“-¿Recuerda? Yo le conté que cuando me hirieron en la batalla de Zaraguasca, me llegaron a atender un médico hondureño y una enfermera salvadoreña. Entonces omití decirle algo que siento debo confesarle. Esa enfermera se llama Teresa Villatoro. Cuando tenían detenida a mi esposa, esa mujer me acompaño en el Chipote. La he querido mucho y haría cualquier cosa por ella, pero se tiene un carácter de la chingada y simplemente no somos el uno para el otro, por eso la regresé a El Salvador y partimos para siempre. Quiero serle muy franco en cuanto a mujeres ¡Claro que me gustan! Pero no me apetecen estas zambas y mucho menos las prostitutas; por eso me traje a Teresa, pero en cuanto pudo venirse mi mujer, la despaché. Ahora bien, una de las razones porque me casé, fue por tener una compañera en la montaña, pero a Blanquita no me la dejaron venir. La tenían en rehenes. Dicen que se la llevaron a León. Con decirle que para su madre y sus tías yo soy un masón y un comunista, es decir, hereje excomulgado”.

Por lo visto, el gran amor del General Sandino fue su prima Mercedes y los demás amores, sólo condicionados por lugares y circunstancias de su viva particular.

Suscríbete a nuestro canal en Youtube