La “Paz” que debe continuar

En la foto los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo.

El dictador ya inició la campaña electoral con su vice al lado, con cero asistentes, envuelto en flores y en el día de héroe liberal Benjamín Zeledón. Dijo lo que tenía que decir… “La paz no se puede interrumpir como quisieron interrumpirla los terroristas del Clero y los que están detenidos por los crímenes cometidos. Perdimos tres elecciones en el pasado porque quisimos perderlas, pero estamos de regreso desde el 2007 para continuar asegurando la paz”.

Nuestra Nicaragua ahora marcha al borde del abismo, el iluso que dice gobernar no tiene más recursos que la obsesión, esa ilusión de perpetuidad. Igual que Putin en Rusia, hace sus leyes para seleccionar candidatos en su contra y asegurar continuidad a su modo. Igual que los Castro en Cuba, el cambio fue para perdurar. Igual que Chávez y Maduro en Venezuela, el poder es para engañar y acumular capital mientras se reniega del capitalismo salvaje.

Ingenuamente, Ortega sigue hablando de boberías partidarias, de elecciones salvadoras, de golpistas fracasados y de terroristas neutralizados.

Salvo fuerza mayor, el orteguismo no cambiará, es la peor desgracia que este pueblo ha sufrido y ya no cabe duda, por las alabanzas expresadas en cada aparición programada, que el método cubano y venezolano son los modelos preferidos por este “salvador” de la patria nueva.

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Los magistrados corruptos escriben leyes a su medida y los diputados cómplices las aprueban en serie para satisfacer su voluntad. Los magistrados partidarios del CSE diseñan y administran el fraude a nivel nacional y el que se atreve a desobedecer las instrucciones es removido al instante, como el pobre magistrado de la Corte de Apelaciones de Managua, por darle curso al reclamo de CxL para tratar sobre la cancelación de la personería jurídica.

Este circo del 2021 ya en su recta final, será definitivo para el pueblo nicaragüense por lo que hay y por lo que viene, por lo que es y por lo que será. En tal sentido, nada más esperanzador que las sabias palabras de Lincoln sobre el verdadero fin de gobernar: Podrás engañar a algunos todo el tiempo y hasta engañar a todos por algún tiempo. Pero no podrás engañar a todos, todo el tiempo.