En la última semana del año 2021

En la gráfica más agentes policiales afines al FSLN, se han graduado.

Algunos observadores aseguran que se ha llegado a un punto de impasse, el gobernante y sus fieles seguidores afirman que los “golpistas” sólo hicieron bulla y que nada de lo experimentado volverá a ocurrir.

El fiel ejército del compa Avilés está bien apertrechado y entrenado para su misión. La policía familiar del consuegro Díaz vigila en primera línea y controla cada esquina para tranquilidad del <jefe supremo>. Los paramilitares siguen siendo la retaguardia para un hipotético plan B. Y por si las moscas, hay miles de delincuentes comunes dejados en libertad condicional como reserva estratégica para mayor apoyo operacional.

Con más leyes aprobadas por la aplanadora y cómplices de Porrón, con nuevas compañías de testaferros formadas para evadir las sanciones del Tío Sam, y con más abusos fiscales para compensar el desbalance económico que causa la incertidumbre política, el panorama real del 2022 no será un paisaje con abundante sol.

Con más serenidad, otros observadores aseguran que estamos en un punto de aprendizaje, un reto lleno de esperanzas basado en la recompensa Universal por haber conocido el mal y experimentado un súbito despertar.

Pero siempre, están los acomodados, los tibios, los indiferentes, los zancudos que se arrodillan ante los gritones, y bajan la cabeza o estiran la mano para beneficio propio, ya sea por costumbre o por falta de dignidad.

El país entero se va convirtiendo en una inmensa cárcel nacional. Unos no pueden salir y otros no pueden entrar. Una modalidad estudiada para ejecutar el plan continuista que asegura el poder.

A tres años y medio del último despertar, todavía hay mucho que aprender y desconfiar, tanto del lado opresor como del oprimido: falta de unidad de mando en vez de oposición condicionada y desordenada; también muchos desaciertos, desconfianza interna, crudas realidades y pobres potencialidades. Las cosas complejas llaman por simples soluciones, requieren de voluntad impecable y de entrega desinteresada.

Es un momento crítico en que lo negro no puede ser visto con rayos de claridad y lo claro no puede ser opaco sino trasparente, para no volver a pecar. Nada en este mundo es gratuito, todo tiene precio y las cosas nobles requieren honesta atención. Si hay orden, habrá justicia y en todo proceso de cambio, la paciencia y la serenidad son indispensables. También, es oportuno recordar que muchas causas nobles se han salvado y han prevalecido mediante el arte de la improvisación. Los abonos del narcotráfico siguen llegando cumplidos como “quiebres exitosos” del cuerpo policial. El consuegro asegura que el paisito es “referente” de seguridad ciudadana y el compa Avilés lo cataloga como el más seguro de la región.

Cada vez que el <jefe supremo> sube al estrado, se oye el disco rayado de su pobre ego y el desprecio por los demás… los presos políticos y los que opinan con sentido común. Se muestra siempre autoritario para esconder lo demás, tal vez, como lo expresara el novelista Stevie Smith:

“Estaba más lejos de lo que ustedes pensaban. No haciendo señales sino ahogándome.”

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