Sandino no es ni nunca fue un héroe

Sombra de Augusto César Sandino sobre la loma de Tiscapa en Managua, a la par una deteriorada bandera de Nicaragua. Ver video de la bandera sin escudo de Nicaragua…

Desde niño el nombre de Sandino ha resonado en mis oídos con tanta pesadez que aprendí a repudiar todo sobre este nombre, mejor dicho, de esa doctrina.

Yo tenía sólo nueve años de edad durante la insurrección de Diriamba en 1979, cuando en las calles de aquel pueblo rondaba la muerte, el sacrilegio a los derechos humanos, se escuchaban gritos de soldados siendo quemados por los revolucionarios que querían libertad, sin importarles como esa justicia era administrada o impartida, era un momento de humanidad salvaje retrocediendo a los primeros instantes de civilización donde la vida no valía nada pues el conquistador hacía su propia justicia con venganza, con odio y terror.

Fabio Bendaña (exiliado Diriambino).

Bastaba ser acusado de ser Somocista y la mano dura de los “libertadores” era la misma que asesinaba.

Un momento que aún recuerdo con mucha tristeza: el papá de unas amigas de niñez de mi hermana, acusado de Somocista fue despojado de su casa y obligadas sus hijas a ver cómo impartían justicia sobre él, en la acera frente a su casa una bala en la cabeza acababa con su vida; ajusticiamiento decían. Los liberadores arrebataron su vida y la de su familia para siempre.

Por eso y por tantos otros motivos el nombre asociado con Sandino es para mí y muchos nicaragüenses una injuria a nuestra patria y una bofetada al dolor.

No me quiero basar tampoco en sentimientos vividos, pero también en la historia dicha por los mismos Sandinistas, la base simplista era liberación a cualquier precio cuando dijo que “en el derecho de ser libre y de exigir justicia, aunque para alcanzar ese estado de perfección sea necesario derramar la propia y la ajena sangre”.

Bien parece que desde 1927 ese derrame de sangre ha tenido cavida en aquellos que siguen esta causa fútil. Sandino en campaña contra Moncada, su enemigo mortal y en su rebelión juvenil contra los Estados Unidos se unía a malechores que rondaban la Segovia para aterrorizar, financiar su causa de cualquier forma y hacer justicia. A como él pensaba que debía ser hecho. Nada cambió de esta doctrina cínica por centenas de años, hoy es igual como era en 1979 que ya con poder se quitaron la máscara a relucir que no eran libertadores, sino gente ignorante con sed de sangre, con sed de venganza, con afán morboso de manipular por la fuerza, la intimidación y sumisión de las almas más débiles del pueblo para hacer de estos esclavos y defensores de una causa que los hace mas inútiles, servidores de un amo que dice ser libertador y es más sicario que el mismo imperialista que fue acusado de ser violador del pueblo.

En el presente contexto del neosandinismo (MRS) quiero señalarles algo muy interesante. Esta semana un conocido me envió un video del cantautor exsandinista Calos Mejia Godoy donde poéticamente leía una carta dirigida a Ortega, criticando fuertemente al dictador. En una de sus oraciones me llamó la atención donde dijo “por eso estoy aquí más entregado que nunca a la causa de la libertad, la justicia al decoro como decía Sandino, con letra mayúscula, pero aquel Sandino de Niquinomo, el legítimo, no ese que ustedes han desfigurado a su imagen y semejanza” le decía a Ortega. He ahí un mensaje sublime del Sandinismo cuando dice: aquel Sandino de Niquinomo, nótese que de alguna forma mística enaltecen a este hombre perverso como si fuera un héroe genuino a la libertad sin mancha alguna, continua el neosandinistra, proclama y confirma a Sandino llamándolo “el legítimo” aquí le da potestad de héroe enaltecido como un dios.

Finaliza que ha sido” desfigurado” como si Sandino hubiese sido una persona virtuosa. La oración de Carlos Mejía parece ser una simple oración benevolente, pero en realidad carga un sifnificado mayor, con consecuencias de convencimiento hacia el pueblo que dice; “el verdadero Sandino es bueno” esto es un ataque más contra el pueblo. Cuidado Nicaragua que hay lobos vestidos de oveja rondando la mente de los débiles, los desconocedores de la historia, para enraizarse como un virus transformando vida en muerte, que hostiga la verdadera libertad que merece nuestra patria.

El pecado de Nicaragua fue haberse covencido en 1979 que el Sandinismo era libertad, nos equivocamos, pero como se dice, errare humanum est, es hora de ver quiénes son los verdaderos héroes y quiénes sólo se disfrazan para aprovecharse y burlarse del dolor y nuestra dignidad.

Estar contra Ortega o contra cualquier régimen opresivo no significa tener los valores correctos.

Texto de Fabio Bendaña (exiliado Diriambino)

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