El sancionado Laureano Ortega nuevamente lo hace ayer martes después de más de un mes en que al igual que sus padres y sus hermanos prefieren no tener contacto con las masas del régimen sandinista.

El hijo de la pareja presidencial estuvo en el lanzamiento de una campaña para promover el turismo nacional y de esta forma reactivar la deteriorada economía, perjudicada por dos años de crisis sociopolítica y la pandemia de coronavirus.

En las imágenes que se divulgaron en los medios de comunicación oficialistas aparece junto a la presidenta ejecutiva del Instituto Nicaragüense de Turismo (Intur), Anasha Campbell y otros funcionarios y emprendedores afines al gobierno.

El tipo de llamados que realiza el gobierno es hacer turismo, sin embargo esta estrategia está siendo criticada por poner en riesgo la salud de las personas de cara al coronavirus.

La última vez que Laureano estuvo en público fue a mediados de marzo cuando se presentó durante su festival de Opera Lírica en el Teatro Nacional Rubén Darío y en un festival de poesía de Granada. De allí lo hace hasta el 16 y el 27 de abril, pero en videoconferencias mezclándose solo con unos contados funcionarios del gobierno.

Laureano, su hermano Rafael y la vicepresidenta Rosario Murillo son hasta el momento los únicos miembros de la familia Ortega Murillo sancionados por Estados Unidos.