Presos políticos siguen siendo rehenes del régimen sandinista: Análisis

Aunque es un gran logro contra la dictadura sandinista, los presos políticos ahora vivirán más amenazados por posibles ataques de fanáticos del gobierno

Aproximadamente unos cien presos políticos fueron cambiados de régimen carcelario de la prisión a casa por cárcel el pasado miércoles, aunque ellos afirman estar claros que jamás han sido liberados, sólo trasladados de las celdas.

La dictadura de Daniel Ortega los saca a la calle al grupo sin haber cancelado los procesos judiciales o las penas como estaban a la espera los ciudadanos. Las causas, muchas ya concluidas, estan pendientes lo que fue un balde de agua fría en el comienzo del diálogo nacional.

Fue una decisión “a medias de su libertad”, afirmó el corresponsal de una agencia internacional de noticias, después de permanecer presos durante meses por haber protestado contra el presidente Daniel Ortega.

“Volver a sus casas es un sentimiento contradictorio, ya que están en mejores condiciones pero no tienen garantías legales y temen represalias del Gobierno”, dijo un reportaje de la agencia Efe.

En algunos casos como el del maratonista Alex Vanegas, quien llegó a tener hasta 117 días en prisión sin que se le formularan cargos ante un tribunal, o el del activista Carlos Valle con casi 180 días sin ser presentado ante un juez denotan la feroz política de judicialización de las protestas, como lo denunció esta semana la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, OACNUDH, Michelle Bachelet.

El “desfile” en los microbuses que iban saliendo del Sistema Penitenciario Nacional comenzó con los primeros rayos del sol y se les observó radiantes del otro lado de los cristales, pero su euforia invariablemente se asfixia entre los malos recuerdos de la prisión, la incertidumbre de su situación legal, los temores a grupos oficialistas y la culpa por los que se quedaron encerrados, dice la agencia Efe.

“¡Nicaragua libre!”, gritó el veterano maratonista Alex Vanegas, al salir del microbús frente a su casa, todavía con el uniforme azul con que las autoridades visten a los manifestantes presos.

Pero lejos de ser un aviso, la frase de Vanegas fue un reclamo. “Allá (en prisión) nos dijeron que estábamos libres, ahora que es casa por cárcel, dicen que ya estoy libre, pero no dejan de agarrarme ni me entregan mi carta de libertad”, manifestó el maratonista, mientras forcejeaba en la acera con un oficial del Sistema Penitenciario Nacional, agrega el despacho internacional.