La usuaria nicaragüense Irma Rebeca Blanco, compartió en su perfil de Facebook cuánto tiempo dilató su lucha para que no le siguiera cobrando la empresa de la familia de los Ortega Murillo una alta tarifa energética.

En EL HERALDO compartimos su experiencia. En los últimos meses se han venido obteniendo denuncias de los usuarios de Disnorte Dissur elevados cobros en la tarifa energética que prácticamente no tienen sentido, pues los precios en el petróleo han disminuido, además existe una fuerte pandemia que ha dejado más de mil muertos en este país centroamericano.

Compartimos su interesante experiencia…

“¡La lucha sigue!

Hace diez días inicié un reclamo ante Disnorte Dissur por la tarifa exagerada en el recibo de energía correspondiente al mes de junio. Acudí ante esta empresa para expresar formalmente mi descontento ante el abuso cometido. El mismo día enviaron por la tarde a mi casa una cuadrilla, la misión era cambiar de lugar el medidor y también apareció otro ciudadano midiendo el consumo. La explicación era que el cobro lo habían facturado en base a una “estimación”, y que la empresa determina a su antojo el monto.

El día que me presenté a la empresa la señora que me atendió me explicó que a más tardar en cinco días ellos emitirían una resolución (primera instancia), que esperara hasta el día sábado que la llevaran a la casa, que si eso no sucedía que me presentara el lunes 29 de junio a retirarla personalmente. Y efectivamente, la bendita resolución no llegó, por tal razón fui a buscarla y no me la entregaron, aduciendo la que me atendió que todavía no estaba lista (pese a que ya se había vencido el plazo administrativo) y seguidamente me indicó que llamara en dos días para saber si ya estaba..

No contenta con la respuesta decidí acudir a la oficina del Instituto Nacional de Defensa del Consumidor (INDEC) para solicitar acompañamiento, ya que me pareció rara la respuesta brindada. Ahí tomaron mis datos, les dejé la esquela que me habían dado para retirar la resolución y me dijeron que ellos irían al día siguiente (martes 30 de junio) a solicitarla a Disnorte Dissur y que me presentara nuevamente a su oficina el miércoles por la mañana.

Muy disciplinadamente y con mucho optimismo llegué a la oficina del INDEC esta mañana, me atendieron y me entregaron la resolución, la que sin mayor explicación indica que me hicieron una “rebaja” de 1,283.66 córdobas, es decir el 14% del total facturado cuándo el incremento fue de 378%, todavía hace falta que anulen el 364% que abusivamente “estimaron” en mi factura de consumo del mes de junio.

El señor que me atiende en esta oficina de defensa del consumidor me pidió que elaborara una carta con mi puño y letra explicando mi descontento y que mañana él mismo se presentaría nuevamente a Disnorte Dissur para presentar en segunda instancia mi reclamo.

Confieso que realizar estos reclamos cansa, enojan, nos hacen gastar dinero para movilizarnos y dejamos de atender asuntos laborales y del hogar, pero no podemos dejar de hacerlo, es un abuso, un robo descarado. Una factura por más de 9 mil córdobas es casi el salario de un obrero de la construcción, de un trabajador/a de zona franca. Pagando una factura como esa en un hogar donde solo hay un ingreso, resultaría imposible pensar en satisfacer otras necesidades como alimentación, vivienda, educación, salud, diversión y principalmente el pago de otros servicios básicos como el agua, cable, internet, etc.

De nada sirve el esfuerzo del gobierno de reducir la tarifa en un 3% y congelar por 6 meses el deslizamiento de la moneda sobre los montos facturados si las dichosas facturas llegan alteradas como en mi caso es más de un 300%.

Denunciemos y exijamos respuestas satisfactorias para los usuarios, de lo contrario exijamos la expulsión de esos inversionistas extranjeros del sector energía”.