En este reporte mostramos los dos casos de Sacerdotes de la Iglesia Católica que se exiliaron tras amenazas de muerte y asedio constante de los sandinistas

Desde que comenzó la primera ola de represión a manos del régimen de Daniel Ortega en abril de 2018, sacerdotes y obispos de la Iglesia Católica han sido objetivos de ataques por ir junto a los ciudadanos a exigir democracia, justicia y libertad.

El asedio y amenazas de la dictadura son tan fuerte que se sabe de dos casos específicos de sacerdotes que salieron del país para salvar sus vidas. El primero es el presbítero César Augusto Gutiérrez, de la iglesia San Sebastián en Monimbó, Masaya. Y el más reciente es el caso del padre Pedro Denis Obando, párroco de la Catedral de Estelí.

Gutiérrez decidió salir de Masaya antes que llegara la “operación limpieza” —efectuada el 17 de julio— porque a diario tenía amenazas de muerte y cárcel al querer señalarlo de financiar el terrorismo, narra al diario LA PRENSA desde su exilio en Guatemala.

El sacerdote experimentó en carne propia la represión policial. Él servía de mediador junto con el secretario ejecutivo de la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos para que liberaran a los detenidos por la Policía Orteguista (PO) y en una ocasión recibió el impacto de bombas lacrimógenas.

El caso del sacerdote de Estelí

En tanto el padre Pedro Denis Obando sale del país hace pocas semanas debido a claras amenazas de muerte recibidas por sandinistas que lo presionaban a que brindara reporte de los movimientos de monseñor Juan Abelardo Mata Guevara, obispo de la Diócesis de Estelí.

Según a Mata, Obando vivió persecución desde años atrás debido a que también denunciaba las violaciones a los derechos humanos, desde que mataron cruelmente a varias personas en el norte del país- donde el sacerdote estuvo ubicado en la comunidad Juan Pablo Segundo, entre la zona de Mulukukú y Río Blanco- “entre ellos a dos niños hijos de la señora Elea Valle”, explicó Mata en su momento.

Al padre de Masaya lo intentan implicar en un asunto de bombas

Otro de los sacerdotes que es fuertemente asediado, amenazado de muerte y difamado de diferentes formas es el padre Edwin Román, de la iglesia San Miguel Arcángel, en Masaya, quien afirma que el asedio contra ellos, los sacerdotes y la sociedad no baja.

Lo más reciente que vivió fue el jueves pasado: “Llegó una mujer a confesarse y me preguntó que dónde podía conseguir bombas. ‘Porque me dice esto’, le digo. No, me dice, es que tengo vasitos de gerber. Yo no ando en eso ni sé quién las hace ni las estoy promoviendo ni las ando tirando”, cuenta. Tuvo que retirar a la mujer de la iglesia, sin embargo diez minutos después dos patrullas se ubicaron frente a la iglesia.

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