Para el padre Edwing Román, párroco de la Iglesia San Miguel Arcángel de Masaya, el cancelado diálogo nacional era «un circo», retomando la frase del obispo de Estelí, Monseñor Juan Abelardo Mata cuando llama a la oposición a que se «amarre los pantalones como quiere el pueblo de Dios».

«Lamentablemente nunca han estado sentados los que debieron haber estado sentados, no solamente los subalternos del gobierno. El señor y la señora dictadora, ellos debieran estar allí negociando. Debieran de aprender del gobernador de Puerto Rico, que el pueblo no lo quería y se fue inmediatamente», manifestó.

Agregó que la iglesia siempre esta por un diálogo que realmente tuviera un resultado, hasta la fecha solo se dio oxígeno a la dictadura. La presión internacional se ha visto muy grande, pero se necesita más presión internacional, el pueblo nicaragüense sigue, pero es necesaria más presión internacional.

En tanto, el exembajador socialcristiano José Dávila dijo que la cancelación unilateral es no escuchar a la Organización de Estados Americanos (OEA), que apuesta por una salida pacífica a la crisis.

«Lo más grave es que se complica más la crisis, se aleja el país de la recuperación económica, de la apertura democrática, de la estabilidad política, es lamentable, es deplorable y ojalá se retracte el gobierno», expresó Dávila.

Mons. Álvarez aclara que los sacerdotes jamás abandonarán al pueblo

«Cómo algunos pueden decirnos que no nos metamos con los asuntos que tienen que ver con el pueblo, porque eso es querer que un cura traicione su naturaleza… nosotros somos carne de la carne del pueblo y hueso del hueso del pueblo, por eso no podemos desnaturalizarnos de nuestra historia, de nuestra propias raíces, de nuestra propia gente», dijo el pasado domingo monseñor Rolando Álvarez, Obispo de la Diócesis de Matagalpa, ras celebrar la fiesta patronal de la parroquia San Juan María Vianney, ubicada en el barrio Walter Mendoza de la Perla del Septentrión.

La reflexión del líder católico del día fue con respecto a los sacerdotes y monseñor Álvarez no solo habló de la misión pastoral sino que la ajustó a los momentos actuales que vive el país.

«Por eso les decía que antes de traicionar la misión sacerdotal se estaría traicionando al propio pueblo de ahí que el sacerdote tiene que estar con el pueblo, a lado del pueblo, si nuestra madre, nuestros padres tienen rostro, tienen nombre, identidad, cultura, ellos lo heredaron a nosotros», agregó el obispo.

«Para el Señor nosotros el pueblo no somos objetos de salvación, el Señor nos ha querido hacer sujetos de su salvación, eso significa que él nos ha querido tomarnos en cuenta y hacernos partícipes de su salvación», agregó.

«Más allá de la formación humanista que el sacerdote puede recibir en el seminario, aquí está la razón por la que el sacerdote vive con el pueblo, ríe con el que ríe y llora con el que llora porque el sacerdote es hueso de los huesos del pueblo y carne de su carne», manifestó.