— El presidente Daniel Ortega agarrando ánimo de donde ya no tiene, incluyó esta tarde a su hermano, el general Humberto Ortega, entre los «oligarcas, vende patria y traidores» que pretenden derrocarlo.
— Podríamos interpretar que Ortega, soltó esa confesión temeraria y descorazonadora en una especie de paroxismo de su soledad y en momentos en que su compañera, Rosario Murillo, es amenazada.
— Su confesión, que pareciera la de un hombre entre la espada y la pared, pareció también una velada advertencia a los altos mandos del Ejército.
— Diríamos que Ortega pudiera tener premoniciones nada agradables.
— Daniel acusó a su hermano de soltar al ejército contra los trabajadores durante el gobierno de la presidenta Violeta Barrios de Chamorro.
— «Lanzaron Ejército contra los trabajadores convirtiéndose en peones del imperio, la oligarquía», dijo.
— ¿Y quien era el jefe del Ejército? Humberto Ortega», dijo en una dramática confesión de un hombre presa de un infinito y reprimido sentimiento de frustración y soledad.
— Este hecho fue enfatizado con la única presencia de 7 embajadores de las 33 embajadas acreditadas en el país. La comunidad internacional le ha dado la espalda.
—- Entre ellos estaban unocamente los de Cuba, Venezuela, Bolivia, Irán y El Salvador, y dos más.
— El mandatario insistió en acusar a los obispos de golpistas y alentadores del crimen. Negó que fueran cristianos. Nada nuevo.
—Nuevamente omitió referirse a las sanciones estadounidenses contra su gobierno y especialmente contra la vice presidenta y esposa, Rosario Murillo.
— Sólo alcanzó a decir: «Los sandinistas no entendemos de ponche» al referirse a que sus opositores las estuvieron gestionando.
—«Tenemos inteligencia para enfrentarlas», dijo en otra frase tangencial.
— Ortega habló sin convicción. Su voz era forzada. Sin energía. Lo aplaudían empleados públicos y estudiantes de la juventud sandinista.
— Le aplaudieron hasta cuando narró que «después de la primaria sigue la secundaria y después, la Universidad».
— Absurdamente lo hicieron frenéticamente cuando la Unión de Estudiantes sandinista (UNEN) pidió eliminar la porción del 6% que el gobierno asigna a la Universidad Centroamericana (UCA).
— Ortega mintió cuando dijo que no intentó derrocar con violencia al gobierno de Chamorro, pues fue quien dirigió seguidas asonadas.
— También mintio cuando recordó que Chamorro quizo entregarle el gobierno y el lo rechazó. La verdad es que tuvo miedo de aceptar porque era como dar un golpe de Estado y le traería serias consecuencias.
— Fue un reto valiente y decidido de Chamorro y él no lo aceptó.
— Doña Violeta nos confesó en una ocasión a corresponsales extranjeros, que le mandó a decir: «Mira Daniel, si es tan grande tu fregadera por el poder, te mando las llaves de la presidencia con Toño (Lacayo)».
— Violeta dijo que «Ortega no aceptó porque él había dejado en quiebra el país y sabía que no podría levantarlo. Tuvo miedo».
— Quedó debiendo su reacción sobre la declaración del presidente Donald Trump de que Nicaragua «es un peligro para la seguridad de Estados Unidos y la aplicación de sanciones a la vice presidenta Murillo.