Narran la verdadera dieta de un preso político secuestrado por la dictadura sandinista

Por Aleyda Gadea
En la cárcel La Modelo existen dos tipos de privados de libertad, los que han cometido delitos comunes y los presos políticos, cada uno de estos grupos están en diferentes galerías.

Aunque la dictadura Ortega-Murillo diga que en Nicaragua no hay presos políticos, uno puede darse cuenta de qué tipo de preso es cuando los familiares llevan la paquetería, así se le llama a las provisiones y avituallamiento que se le lleva al privado de libertad.

La mayoría de presos políticos están secuestrados en las galerías 16-1, 16-2 y en la 300, esta última destinada a los reos políticos de “máxima seguridad”, como Medardo Mairena, Edwin Carcache, Yubrank Suazo, Ricardo Baltodano entre otros.

“El barco” de un preso común llega más cargado y variado. Ellos pueden recibir alimentos crudos como arroz, frijoles, plátanos, papas, yuca, tomate, cebolla, carne, masa de maíz, etc., pueden comer comida recién hecha y fresca a diario ya que en sus galerías hay cocinas eléctricas.

En cambio, los presos políticos solo el día de entrega de paquetería o de visita pueden comer comida hecha en casa, los demás días tienen que conformarse con comer comida con preservantes: tortillas de harina con preservantes, tortillas de maíz con preservantes, frijoles molidos con preservantes, pan simple, queso seco, pinolillo, avena, leche en polvo, etc., casi todo es comida de súper mercado.

La entrega de comida para un preso político es semanal. El día de la paquetería la comida casera se cocina en la madrugada, luego se llega temprano a hacer fila para su entrega en La Modelo y hasta el final del día o por la noche nuestros familiares reciben en las celdas sus alimentos cocinados ya en riesgo de descomposición. Para que la comida casera, nuestro gallopinto o carne les dure un poco más, los familiares le echamos un poco de azúcar o vinagre.

El presupuesto requerido para la compra de comida con preservantes, oscila entre los mil quinientos y dos mil córdobas semanales por preso político, un presupuesto prohibitivo para la mayoría de familiares cuyo sostén del hogar se encuentra encarcelado y los demás miembros están sin trabajo.

La mayoría de los presos políticos son de los municipios, los trasladaron ilegalmente fuera de su jurisdicción en violación al debido proceso, por ello, a parte de los gastos de comida los familiares deben rebuscárselas para el transporte. Para quienes son de la RACCN y la RACCS, como los familiares de Brandon y Glen se hace aún más difícil la entrega de provisiones.

Muchas veces los familiares escriben en sus grupos de whatsapp: “hoy no podré llevarle comida a mi hijo porque no tengo dinero” o “mañana no iré a la visita porque tuve que ir al médico y no tengo para el pasaje.”

Pero todas estas limitaciones potencian la solidaridad entre familiares y entre nuestros presos políticos. Un grupo de familiares hacen recolecta entre ellos, una aporta una bolsa de pinolillo, otra leche en polvo, otra da pan, y así hasta que juntas arman un “paquetito” para entregar a ese familiar que no tiene con que llevar comida a su secuestrado. Adentro también nuestros encarcelados comparten de sus víveres con otros compañeros que no reciben provisiones.

Ante la carencia de víveres necesarios muchos presos políticos se ven obligados a comer “la chupeta” (comida que dan en bolsa plástica en el penal). Quienes se “arriesgan” a comer “la chupeta” viven con dolor de estómago, náuseas, diarreas y calentura, según comentan otros privados de libertad.

En Nicaragua, quienes han cometido delitos comunes tienen mejor trato y mayores prebendas que un preso político. Como le grite un día en los juzgados a una policía orteguista, ante la negativa de agarrarme la comida; los presos políticos tienen derecho a la alimentación, eso no se lo pueden quitar.

Hace pocos días recibieron visitas de quienes se identificaron como Cruz Roja Internacional, ese día la comida fue especial, antes que los visitantes se retiraran uno de los presos les dijo: “vuelvan mañana para que nos den comida como la de hoy.”