Ayer lunes fueron sepultados los restos de los campesinos Edgard Montenegro Centeno, conocido como “Comandante Cabezón”, y su hijo Yalmar Antonio Montenegro Olivas, quienes fueron acribillados a balazos el pasado jueves 27 de junio en el municipio de Trojes, Honduras.

Tanto Padre e hijo, los dos opositores a la dictadura sandinista, fueron recibidos como héroes en la comarca Esperanza de Kilambé, municipio de Wiwilí, Jinotega y en un un multitudinario funeral fueron trasladados sus restos hasta el cementerio municipal.

De acuerdo a sus familiares los cadáveres fueron repatriados después de arduas gestiones en el Consulado de Nicaragua en Honduras, donde ahí los operadores de la dictadura evitaban y retrasaban el papeleo.

“Los recibieron como héroes y no importa lo que digan las autoridades de este país, porque al final es el pueblo el que está dándoles el lugar que ellos merecen como héroes”, manifestó Vivian Montenegro, hija de Edgard Montenegro.

El día del doble asesinato, los dos campesinos viajaban a bordo de una motocicleta cuando fueron asesinados por hombres armados. La familia ha señalado a “sicarios del orteguismo”.

En Nicaragua policías y paramilitares orteguitas los buscaban por supuestamente haber liderado tranques en El Cuá y Wiwilí. También los acusaban de la muerte del paramilitar Héctor Moreno.