La comunidad nicaragüense que vive en Miami se desbordó ayer domingo para estar en la misa oficiada por el Obispo Auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez Ortega, en la iglesia Santa Águeda (Agatha), cuando exactamente el líder religioso cumplió sus 61 cumpleaños.

En la misa Báez dijo que Nicaragua es «un pueblo herido por la injusticia, la ambición, la corrupción y la represión indiscriminada».

El sacerdote volvió a decir que le duele haberse ido del país que le vio nacer. «Me duele porque el pueblo queda crucificado. Yo quisiera decirles a todos en esta asamblea y a mi amado pueblo de Nicaragua en el que nací y el que amo con todo el corazón: ‘Un pueblo crucificado resucita siempre'», expresó.

«Las heridas del pueblo de Nicaragua todavía sangran, pero esas heridas van a resucitar», dijo monseñor Báez ante una gran cantidad de fieles, muchos de ellos nicaragüenses, en alusión a la crisis que vive el país tras el estallido de protestas sociales contra el gobierno de Daniel Ortega hace un año.

También le pidió a Dios fortaleza para poder «construir y luchar por un mundo más humano y más justo», ante los asistentes que abarrotaron la iglesia en la parroquia Santa Ágatha.

La mayoría de los asistentes a la misa eran nicaragüenses que escaparon de la represión de los últimos meses. Ellos ondeaban banderas del país y globos azules y blancos, los colores del pabellón nacional.