En Madriz, una señora de nombre Johana, hasta tuvo que salir a orar a la calle ante el asedio de la dictadura sandinista en contra el centro de acopio para magnificados por el huracán IOTA.

La policía del régimen no deja el ingreso de ayudas al lugar y dice a la gente que “esos delincuentes (Basil y Johana) no tienen porque estar recolectando víveres”, sin ninguna evidencia.

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