El FSLN se ha vuelto en un partido zancudo, pues sus militantes prefieren no llegar a reuniones ni a eventos partidarios por temor al coronavirus, contrario a lo que reza la dictadura

Un grupo minúsculo de sandinistas que no llegaron ni a 60, celebraron el pasado sábado 27 de junio de los corrientes, el 41 aniversario del Repliegue a Masaya, que prácticamente fue el momento de escape cuando la guardia somocista los estaba liquidando en ese momento histórico.

Desde abril del 2018 las celebraciones históricas del dictatorial Frente Sandinista (FSLN) se han venido debilitando, pues prácticamente desde ese año los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo no han llegado al barrio indígena de Monimbó, por el gran rechazo que existe.

El grupo de sandinistas era tan reducido que usaron camionetas del Estado que iban vacías, iban en motos vacías. Los periodistas indican que de no haber usado camisetas y banderas del FSLN nadie se hubiera percatado de ellos.

Ni siquiera Rosario Murillo les garantizo cobertura mediática, pues sus canales tuvieron que usar material de archivo para recordar la gesta que se opuso, aunque claramente huyeron, del dictador Anastasio Somoza Debayle.

En algunos barrios de Managua, los fanáticos realizaron en casas de los Consejos del Poder Ciudadano (CPC) reuniones donde no llegaron ni 15 personas, tampoco los medios de la propaganda llegaron.

Sobre el 19 de Julio, no se sabe a ciencia cierta si los Ortega Murillo se atreverán a desafiar a la pandemia del coronavirus, lo cierto es que sus fanáticos al parecer están abriendo cada día los ojos y se dan cuenta de la manipulación que han caído, pues las filas del FSLN y sus familiares mueren diariamente a causa del coronavirus.

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