Los presos políticos y la estrategia de Ortega-Murillo

El objetivo táctico/estratégico de Ortega-Murillo de mantener a los presos políticos encarcelados se enmarca dentro de la lógica de mantenerse en el poder. Es el poder o la muerte.

Primero. Saben que soltar a los presos seria facilitar la posibilidad de que una nueva ola social se pueda producir, ya que las condiciones subjetivas y objetivas están dadas. Y en el caso de liberar a los presos políticos, sus posibilidades de permanecer en el poder se reducirían al mínimo. Por lo tanto, mantener a los presos políticos encarcelados son la garantía que la represión generalizada tenga el efecto buscado: limitar las protestas en demostraciones simbólicas.

Segundo. Piensan que manteniendo a los presos políticos en la cárcel en combinación de un “estado de sitio de facto”, sin movilización social importante, les permite imponer el ritmo y los tiempos de una “salida al suave” en el dialogo / negociaciones del INCAE.

Tercero. Teóricamente la fuerza de la Alianza Cívica se basa en las movilizaciones sociales de la calle y en el paro empresarial. Sabiendo que el paro empresarial indefinido no se va a dar en las condiciones actuales, no lo hicieron en el mes de junio cuando el régimen estaba completamente débil, menos ahora.

Al mismo tiempo, al evitar proporcionar un estimulo al movimiento social, al mantener a los presos encarcelados, la Alianza Cívica se ha transformado en un cascaron sin dientes y sin músculos para imponer una salida política diferente a la deseada por Ortega-Murillo.

Por lo tanto, sin ninguno de los dos elementos políticos estratégicos para empoderar a la Alianza Cívica, el régimen considera que las negociaciones del INCAE es la escalera ideal que le permitirá llegar al 2021.