La frase asesina: Vamos con todo

1. El 19 de abril la Sra. Murillo transmitió, a los secretarios políticos de las diferentes dependencias del Estado, la orden “vamos con todo” o sea reprimir las protestas a sangre y fuego, con todas las armas disponibles y de la manera más dura posible. A la concreta la orden era “todo está permitido”.

2. Para el dúo Ortega-Murillo la disciplina y la obediencia son lo primero, los cuadros tienen que creer que el mando superior sabe lo que hace, siempre lo sabe. No te apures, si Murillo dio la orden que “vamos con todo”, es porque tiene razones para hacerlo. Era una orientación de palabras, no de soluciones a un problema sociopolítico.

3. La orden comunicada por Moreno, Porras y Campbell fue acompañada con la frase: “métanse esto en la cabeza de una puta vez; ustedes no piensan, ustedes actúan, solo ejecutan; ustedes no deciden, solo cumplen; ustedes serán las manos y la voz del presidente Ortega”. Para terminar con la frase: “La compañera siempre tiene la razón, y si no entienden, no importa, tienen que obedecer sin discusión”.

4. La reunión del Parque Japonés significó, si acaso, un grito en la oscuridad de la historia. Lo peor de las agresiones a la condición humana es la humillación, porque desarma al individuo, agrede lo esencial de su dignidad. En esa reunión se constató que el pueblo había dejado de creer en el régimen autoritario, entonces, se impuso la necesidad de hacerlas creer por la fuerza.

5. Más que reprimir, perseguían la destrucción humana y política de los autoconvocados. Cada día fueron asesinados y/o detenidos sin ordenes legales hombres y mujeres para ser enviados a las cárceles de El Chipote. El objetivo ha sido eliminar y desacreditar a los adversarios reales y potenciales y transferirles las culpas por cada uno de los fracasos del gobierno Ortega-Murillo.

6. El otro propósito era hacer extensivo y omnipresente el miedo, sobre todo el miedo de los que tenían algo que perder. Por eso los destinarios de la represión no era solamente los estudiantes, los pensionados, sino toda la población.

7. Hasta el 19 de abril, el gobierno Ortega-Murillo había logrado disfrazarse de benefactores, de mesías, de elegidos por Dios, de hijos de la necesidad histórica y de la dialéctica insoslayable de la vida. Sin embargo, la represion desatada produjo una herida física y política en la sociedad que no ha terminado de cerrarse.

8. La guerra a muerte no era solamente contra los autoconvocados, sino contra la historia. Murillo quería aniquilar a los que habían salido a las calles. Pretendía acallar a todos los que habían decidido protestar contra todas las medidas adoptadas por el régimen autoritario. Lo que logró, desde la perspectiva histórica, es hundirse.

9. La ola de terror desatada contra los campesinos dueños de tierra, contra los estudiantes universitarios y contra la población en general alcanzó unos niveles de insania que parecía que el dúo estaba dispuesto a devorar un país que vivía postrado por el miedo y la práctica de la delación.

10. La voluntad de sofocar la protesta pacífica los llevó a cometer asesinatos fríos y premeditados de estudiantes y de autoconvocados cuyo único cargo fue pensar y, si acaso, decir que Ortega-Murillo no era la mejor opción para el país. La represión generalizada no fue una escuela de conducta humanitaria.

11. Siete meses después, lo más terrible es saber que la represión generalizada ha afectado a toda la sociedad nicaragüense. Se sigue aplicando una lógica de terror vertical y horizontal. La represión indiscriminada ha exacerbado los instintos más bajos de los policías y, sobre todo, de cada persona ha sufrido el terror, por cualquier motivo, incluso sin motivo. La represión, cuando involucra a personas inocentes, resulta más criminal y pérfida.

12. El terror provocado por los policías y los paramilitares ha generado el efecto de estimular el odio, ha creado una atmósfera de miedo colectivo. La represión se alimenta de sí misma y, una vez desatada, libera fuerzas infernales que obliga al gobierno a seguir hacia delante y a crecer.

13. Es terrible comprobar que un sistema político nacido para rescatar la dignidad humana haya recurrido al asesinato, al estímulo de la delación, y que se apoye en todo lo humanamente vil.

14. Con la orden “vamos con todo”, el sepulturero de la revolución de 1979 terminó de hundirse en la historia y su existencia en el poder ha dejado de ser útil para los principales poderes fácticos. ¿Cómo no se había percibido el vaho fatídico que brotaba de ese ser oscuro?

San José/Costa Rica, 21 de noviembre 2018.