Antes los sandinistas decían que los ciudadanos de otros países estaban enfermos de coronavirus y que mejor no ingresaran al país, ahora los papeles se han invertido.

El despliegue de policías y militares en la frontera con Nicaragua se ha extendido desde la aduana hasta una decena de puntos ciegos a través del Río Coco, que debido a la deforestación perpetrada por empresas del FSLN lo ha convertido en un lecho de rocas por la severa sequía. También en medio de la maleza, por donde fluye un comercio ilegal en las dos vías, como el del queso.

En tanto los policías y militares hondureños de manera fuerte evitan el ingreso de nicaragüenses por puntos ciegos, las autoridades aduaneras, sanitarias y migratorias también han reforzado la vigilancia epidemiológica en la aduana.

«Nos preocupa que la hermana república de Nicaragua no está tomando ninguna medida de protección» contra la pandemia, expresó la administradora de la aduana fronteriza, Rosana Ventura.

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«La preocupación está latente porque nosotros estamos en un puesto fronterizo con un país que no está tomando medidas de protección», subrayó.
Indicó que unos 900 camiones que transportan mercancías cruzan cada 24 horas por esa aduana.

El médico que examina a los camioneros, José Alfredo Sánchez, dice que los transportistas le informan que en Nicaragua no se ven medidas de protección como en el resto de Centroamérica.

«No sabemos qué número de contagiados hay en Nicaragua, porque Nicaragua no está haciendo ninguna prueba, entonces eso no garantiza que el número que están dando ellos sea real», alertó el médico.

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