Mientras el dictador Daniel Ortega ofrecía su retórica el 13 de julio de 2018 en una convulsionada Masaya, desde una improvisada y pequeña tarima frente a un reducido grupo de simpatizantes sandinistas en las instalaciones de la delegación de la Policía Orteguista, la vicepresidenta Rosario Murillo y el comisionado Ramón Abellán se asustaron al escuchar el sonido de una bomba casera lanzada desde el barrio Monimbó.

Ambos personajes voltearon la vista rápidamente hacia la zona del disparo, mientras el jefe policial señalaba con el dedo para indicar sobre el bombazo, mientras Ortega apuraba su discurso, y en pocos minutos salió de Masaya en caravana de escoltas junto a Murillo.

Pero una bomba explotó y se pusieron a temblar.

Esta situación se registró en el marco del 39 aniversario del Repliegue táctico a Masaya y que esta vez el destino del dictador no fue la monumental tarima que cada año colocan en Monimbó, sino que se redujo nada más hasta la delegación policial de Masaya.

A Avellán solo le tocó señalar donde fue la explosión.

En ese año los pobladores de esta ciudad aún se mantenían en resistencia contra el Gobierno Sandinista y exigiendo justicia por los centenares de personas asesinadas durante la represión sandinista. La población rechazó la presencia de la pareja presidencial quien tras el estallido de la mencionada bomba, optaron por regresar a su búnker en El Carmen, Managua.

Las fotos son del momento de la explosión, información tomada del portal Prensa Nicaragua.