Es evidente que el Gobierno Orteguista no negociará una salida política a la crisis que se vive en Nicaragua desde Abril; no planean entregar el poder, ni siquiera para el 2021. Desafían a EEUU y a todo el sistema democrático interamericano y mundial. Saben que el movimiento social en el país está descabezado, desarticulado y sin liderazgo sólido ni estrategia como alternativa de poder. Especulan que el gobierno de EEUU no va a hacer más que imponer sanciones, como ha sido con Venezuela y otros países.

Es lamentable que muchos sectores de la oposición aún estén esperando que EEUU o los organismos internacionales solucionen el problema de Nicaragua y que por arte de magia el Régimen orteguista renuncie o se siente a dialogar para encontrar una salida política a la crisis socio-política.

Es previsible que a partir de las inhabilitación de los organismos de DDHH, expulsión de la CIDH, e intentos de acallar al periodismo independiente que los denuncia, siga un incremento a la represión contra toda la disidencia política y oposición cívica. El Gobierno profundiza una fase orientada a la consolidación del régimen totalitario que utiliza el terrorismo de Estado para acallar la protesta ciudadana y doblegar la lucha cívica por la democracia, la justicia y la libertad.

Está en nuestras propias manos, como nicaragüenses que deseamos una Patria Libre y Ejemplar, salir de este atolladero en que nos encontramos, con pequeñas acciones que, sumadas todas, debilitarán al Régimen donde más les duele: Su economía. Pónganse la mano en la consciencia y dense cuenta que siendo indiferentes, lo que nos espera es un futuro triste y nada prometedor, aunque te hagas el sueco y voltees a ver a otro lado, pronto también sentirás la presión.