El nuevo presidente electo de El Salvador dice los dictadores de izquierda y de derecha son lo mismo

Tilda de dictadores a Daniel Ortega, Nicolás Maduro y Juan Orlando de Honduras

Bukele, el nuevo presidente electo el pasado domingo en El Salvador, terminó con 30 años de un sistema tradicional bipartidista prácticamente obsoleto en esa nación centroamericana, en donde prácticamente se alternaban el gobierno la ultraderechista Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) y el izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN). Este último ha gobernado en esa nación los últimos 10 años.

Su ascenso al poder sería no solo el comienzo de una nueva manera de administrar la política interna en El Salvador, sino también de cambios en la línea con la que se estarán rigiendo las relaciones diplomáticas del también conocido como “el pulgarcito de Centroamérica”.

Bukele ya ha dado luces sobre su postura que mantendrá con países como Nicaragua, Venezuela y Honduras, los cuales habían contado con el respaldo del todavía presidente salvadoreño Salvador Sánchez Cerén.

“Dictadores como (Nicolás) Maduro en Venezuela, (Daniel) Ortega en Nicaragua y Juan Orlando (Hernández) en Honduras, jamás tendrán ninguna legitimidad, porque se mantienen en el poder a la fuerza y no representan la voluntad de sus pueblos. Dictador es dictador, de derecha o de izquierda”, fue el mensaje enviado por Bukele el 23 de enero pasado.

Otro de los planteamientos de Bukele que involucra a Nicaragua fue hecho público en febrero de 2018, cuando afirmó que enviaría al presidente Daniel Ortega una solicitud para que cancele el asilo político otorgado al expresidente Mauricio Funes, quien es acusado de cometer actos de corrupción en El Salvador durante su mandatado entre 2009 y 2014.

“Necesitamos tiempo para que el presidente Daniel Ortega reciba una carta de este servidor pidiéndole que le quite el asilo político al señor Funes Cartagena”, dijo en ese momento Bukele.

Funes quien sigue en Nicaragua desde septiembre del año 2016, es investigado por la Fiscalía salvadoreña por peculado, malversación de fondos y tráfico de influencias durante su mandato.

Además, la Cámara Segunda de lo Civil calificó de culpable al exmandatario de enriquecimiento ilícito, ya que no pudo justificar $206,655.55 de su declaración patrimonial.