El régimen sandinista es aliado de países como Cuba y Venezuela que son naciones con claro fracaso de derechos humanos y económico

A pesar de siempre hablar de manera desafiante y triunfalista, el dictador Daniel Ortega deja claro que las sanciones sí le están afectando y por eso exige su anulación, pero a cambio de nada.

Ortega estuvo ayer miércoles 10 de junio en una reunión virtual de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), y a pesar que el tema principal era la pandemia de coronavirus, no perdió tiempo de arremeter contra los Estados Unidos, país que ha aplicado las sanciones más fuertes contra su debilitado régimen.

“Contra Nicaragua ellos han continuado con lo que llaman sanciones, que no son más que agresiones, para buscar como asfixiar, ellos se han vuelto expertos en asfixiar, en matar por asfixia y así quieren asfixiar a nuestro pueblo”, dijo el dictador.

Aunque el oficialismo dice que las sanciones perjudican al pueblo de Nicaragua, la realidad es que han sido aplicadas de manera personal a funcionarios sandinistas señalados de graves violaciones a los derechos humanos y actos de corrupción. También han recaído sobre varias empresas de la familia Ortega Murillo, que son señalados de lavado de dinero.

En la reunión virtual estuvieron los dictadores Nicolás Maduro, de Venezuela, y Miguel Díaz-Canel, de Cuba, ninguno con un país que se puede calificar de exitoso.

El ALBA es un bloque regional de izquierda venido a menos, al no tener el flujo de petrodólares de antaño. Además de Cuba, Nicaragua y Venezuela, la integran también Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, San Vicente y Las Granadinas, y San Cristóbal y Nieves.