Palabras del dictador sandinista crean más dificultades económicas para Nicaragua

El dictador Daniel Ortega lanzó duro el pasado martes contra los Estados Unidos, al que calificó como “yanqui invasor”, de igual forma contra la oposición local, a la que tildó de “asesinos”, “criminales”, “cobardes” y “vendepatrias”.

A través de un discurso en ocasión del 199 aniversario de la Independencia de Centroamérica de la Corona española, el mandatario a como es de costumbre, recordó la historia de Nicaragua en la que señaló duro a Estados Unidos por intervenir, según dijo, en este país centroamericano.

También realizó duros adjetivos para la oposición nicaragüense, a la que acusó de “prácticas terroristas” tras el estallido social que dio inicio en abril de 2018 por unas controvertidas reformas a la Seguridad Social.

De acuerdo a Ortega, sus adversarios son los responsables de quemar, torturar y asesinar a “trabajadores, mujeres, estudiantes” en el marco de las manifestaciones antigubernamentales, contradiciendo la versión de organismos humanitarios nacionales e internacionales independientes que señalan al mismo Estado, a través de la Policía sandinista y civiles armados afines al sandinismo de haber cometido esto.

Ortega dijo que sus adversarios se sienten intocables por tener el apoyo de Washington y aseguró, sin presentar pruebas, que “quieren seguir cometiendo asesinatos, colocar bombas, más destrucción de la que ya provocaron en abril de 2018”.

Para muchos expertos y analistas internacionales, cada vez que Ortega abre la boca para criticar a los EEUU, daña la ya perjudicada economía nicaragüense.

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