Prácticamente de cara a visita del Fondo Monetario Internacional (FMI) a Nicaragua, el dictador Daniel Ortega ha puesto en marcha los anuncios de cambios estructurales para la macroeconomía del país. La misión de esta institución financiera evaluará y corroborará el grado de deterioro de la situación socioeconómica que atraviesan los nicaragüenses.

A través de un comunicado divulgado ayer lunes, el Banco Central de Nicaragua (BCN) hizo el anuncio que “decidió establecer la tasa de deslizamiento del tipo de cambio del Córdoba con respecto al Dólar de los Estados Unidos de América en tres por ciento anual, lo que conlleva a una reducción del 2% respecto de la tasa de deslizamiento del cinco por ciento prevaleciente”.

Para la autoridad monetaria “esta tasa comenzará a aplicarse y publicarse en la tabla mensual del tipo de cambio a partir del 1 de noviembre de 2019”.

“Esta decisión se adopta en el contexto de un marco de política macroeconómica e indicadores adecuados, que incluyen: (i) balance en las finanzas públicas; (ii) superávit en la cuenta corriente de la balanza de pagos (iii) adecuado nivel y cobertura de reservas internacionales; y (iv) estabilidad en el sistema financiero. La reducción del deslizamiento ayudará a recomponer el gasto agregado de toda la economía nacional al reducir costos y mejorar el poder adquisitivo de los salarios”, manifiesta la nota de prensa del Banco Central.

Analistas afirman que los jubilados pagarán las irresponsabilidades del régimen sandinista en cuanto al mal manejo de la economía nacional.