La dictadura de los Ortega Murillo hizo oficial el retiro de la embajadora Gilda María Bolt González ante El Vaticano después de realizar una escasa e intrascendente misión en la Santa Sede. El acuerdo presidencial fue publicado en la última edición de La Gaceta, que tiene fecha 16 de julio de 2020, aunque su salida fue tiempo antes.

El acuerdo número 67-2020 hace la anulación al nombramiento de Bolt González hecho el 10 de julio de 2019, después de que el gobierno de Costa Rica no le brindara el plácet de estilo tras ser acreditada por la cancillería del régimen.

La diplomática laboró durante casi todo el segundo período de gobierno del FMLN en El Salvador, y cuya misión fue mantener los lazos políticos, diplomáticos y los negocios con el partido salvadoreño y el FSLN.

Ortega la nombró en San José, pero el presidente Carlos Alvarado no brindó respuestas durante cuatro meses a la petición, lo que en términos diplomáticos es sinónimo de rechazo. Fue entonces que aprovechando el retiro de la ex embajadora Esther Margarita Carballo Madrigal, quien padecía entonces de cáncer -que la llevó a la muerte- enviaron como “consolación” a Bolt a Roma.

En su período paso el peor de los distanciamientos entre el Vaticano y Managua desde los años 80, a causa de la persecución contra la Iglesia y la promoción del estado sandinista de la llama iglesia popular. La ofensa sacrílega contra el Papa Juan Pablo II, en 1983, llevó a una virtual ruptura de los lazos tradicionales entre los dos estados.

La embajadora sandinista Gilda María deja la sede en el peor momento, tras la ola de atentados contra los templos y la quema de la Capilla de la Sangre de Cristo, en la Catedral de Managua.