La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) informó a través de las redes sociales que supo que los «manifestantes fueron reprimidos por la Policía Nacional cuando intentaban iniciar su marcha» y «condenó la violencia estatal».

Amnistía Internacional (AI) a su vez se pronunció con respecto a los sucesos ocurridos durante la marcha y llamó al gobierno a «detener la represión».

La marcha, que llevaba de nombre «Nada está normal», fue convocada por la UNAB para demandar la liberación de más de 130 personas, el derecho a la movilización y en memoria del estudiante Matt Romero, asesinado a tiros cuando participaba en una protesta hace un año.

La policía instaló retenes en las vías de acceso a Managua y requisó banderas y otros objetos a pasajeros de autobuses y vehículos particulares, uno de los despliegues más grandes desde que en abril del año pasado comenzaran las protestas contra Ortega.

Las casas de varios dirigentes de la UNAB fueron rodeadas desde tempranas horas del sábado, señalaron los afectados en redes sociales.

La oposición no ha podido marchar desde hace un año y las últimas convocatorias han resultado con escasa participación, aunque la oposición afirma que la resistencia contra el régimen continúa.

La oposición ha tomado varias formas alternativas de hacerse sentir, como los piquetes exprés, agitar la bandera de Nicaragua, lanzar globos y pegar calcomanías para no ser detenidos. «La resistencia está viva, pero hay una necesidad de recuperar las calles», señaló Álvarez.